Editorial enero’09

El año que estamos iniciando está lleno de grandes esperanzas, ya que hemos celebrado en la Santa Misa del día primero, el dogma de fe que en el Concilio de Éfeso celebrado en el siglo V, se proclamó a la Virgen María como Madre de Dios, la “Theotokos” (Θεοτόκος) (La que dio a luz a Dios)

Con este dogma, la Virgen Santísima, la Llena de Gracia, al nacer de su seno virginal el Creador, el Niño Dios, adquiere una importancia sublime en el plan de Dios al participar de la redención del género humano y ser medianera de todas las Gracias a través de su Divino Hijo, Jesús.

Esta fiesta que con la Iglesia universal celebramos al empezar el año civil, vemos el gran amor que Nuestro Señor Jesucristo nos ha legado para que nosotros nos encomendemos a nuestra Madre y podamos realizar nuestros propósitos de Año Nuevo de acuerdo a su voluntad.

En estos momentos que nos ha tocado vivir, momentos de grandes dificultades y tribulaciones en el plano social, moral, político y financiero, entre otros,aparecen grandes nubarrones y las personas que tienen fincadas sus esperanzas en cuestiones materiales, con la falta presencia de Dios pueden caer en un abismo profundo difícil de poder superar.

La Purísima del Pozo, nos advierte de que “…La insensibilidad a lo espiritual no les deja percibir los grandes peligros que enfrentará la humanidad…y que …Naciones poderosas entrarán en combate, que traerá muchas desgracias y sufrimiento…“ (Fragmentos del 6º. Mensaje)

Cuando el hombre se aparta y pierde la fe en Dios, vive sin la esperanza de que esta vida es pasajera y que estamos llamados a participar de la vida eterna, que el Altísimo está esperándonos con los brazos abiertos a vivir su Plenitud aquí y ahora, “...así en la tierra como en el cielo.” como reza en el Padre Nuestro, qué estamos esperando para seguirlo.

La Reina y Señora de cielos y tierra, como madre amorosa, nos advierte de todos los peligros que enfrentará la humanidad, es necesario que vivamos este año que comienza que como si fuera el último de nuestras vidas, vivirlo con oración, penitencia y sacrificio constantes, para que Dios Nuestro Señor pueda cambiar sus planes y nos de la oportunidad de convertir al mayor número de almas que lo amen y lo conozcan a plenitud.

La Virgen espera que nosotros esparzamos por toda la tierra el Evangelio de su Amadísimo Hijo Jesús, como nos menciona en el sexto mensaje: …Las extrañas creencias y nuevas filosofías, que se alejan de la verdad del Evangelio, se esparcen sin freno por el mundo” y…Recen el santo rosario por la paz del mundo y para que mi Hijo calme la naturaleza…”, que vivamos las virtudes …Les llamo a que se alejen de los odios, de los rencores, de los resentimientos, de las venganzas inútiles, de las envidias y de todo egoísmo.” y sobremanera …Crean en el nombre de mi Hijo Jesús y ámense unos a otros, como Él nos lo mandó. Porque sobre todas las cosas el amor vencerá; vencerá el amor que emana del sacrificio y la entrega; vencerá el amor verdadero, ese amor que llevó a nuestro Señor Jesús a la resurrección, venciendo la muerte…” y el camino para vencer a la muerte es la vivencia de los sacramentos y las virtudes.

La gran esperanza que tenemos es que Dios Nuestro Señor nos tiene preparado un lugar único y maravilloso, en donde gozaremos de su presencia y Gracia por toda la eternidad,vivir en la Ciudad Santa como nos menciona el apóstol San Juan en el Apocalipsis en los capítulos 21 y 22 “… la nueva Jerusalén que baja del cielo junto a Dios…”“Esta es la morada de Dios con los hombres. Pondrá su morada entre ellos y ellos serán su pueblo y ellos su pueblo y él, Dios-con-ellos será su Dios…” “… participar del río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay árboles de vida, que dan fruto doce veces, una vez cada mes y sus hojas sirven de medicina para los gentiles…” “ … Noche ya no habrá; no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz delsol, porque el Señor Dios los alumbraráy reinarán por los siglos de los siglos.”

Aprovechemos tantas gracias de parte de Dios y vayamos hacia el Verdadero Camino, hacia la Plenitud y gozar por toda la eternidad de su Reino en Plenitud.

Les deseamos un venturoso Año Nuevo 2009.

El Editor.

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