Sacramento de la penitencia
Por Luis Alberto Cortés
RECORDEMOS EL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA
Es un Sacramento instituido por Nuestro Señor Jesucristo cuando Él mismo les dijo a sus apóstoles: “A quienes les perdonéis los pecados les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, les serán retenidos” (Jn. 20, 23). Y en la confesión es, Él mismo Cristo quien perdona los pecados y quien con nuestro arrepentimiento renueva nuestra amistad con Dios. El Sacramento de la Penitencia perdona la culpa, pero no la pena. Esto es que se perdona el pecado pero la pena que nuestras faltas originaron, se tiene que resarcir y esto lo logramos con actos concretos para reparar el daño que hemos causado a Dios y a nuestros hermanos. Podemos citar como ejemplos los siguientes: Pedir perdón al hermano que hemos ofendido con nuestras actitudes o palabras, restituir lo que fue robado, etc.
CONDICIONES PARA HACER UNA BUENA CONFESION
Examen de conciencia; Consiste en hacer un análisis a profundidad en nuestro interior, identificando cada uno de los pecados a confesar de ser posible hacer una lista por escrito comenzando siempre por los pecados mortales para finalizar con los veniales.
Dolor de corazón: Debemos presentarnos ante el sacerdote con una contrición sincera, es decir con un sincero arrepentimiento, sintiendo de verdad dolor de haber ofendido a Dios y a nuestros hermanos.
Propósito de no volver a pecar: Tener un propósito sincero de enmienda y de no volver a cometer los mismos pecados. De tal suerte que nuestra siguiente confesión sea con pecados de menor ofensa a Dios.
Decir todos los pecados al confesor (comenzando por los pecados mortales): Como ya recomendamos antes, se puede hacer una lista anotando todos los pecados cometidos desde su última confesión en orden de importancia, este paso depende mucho de hacer un buen examen de conciencia.
Cumplir la penitencia impuesta: Tenemos que cumplir a cabalidad la penitencia impuesta por el confesor pues de ello depende que nuestra confesión sea perfecta. Eso es lo que Dios espera de nosotros y que cada vez nuestra alma se ilumine mas con la luz que solamente nos da el recibir la Eucaristía en estado de gracia.
¡Cuidado! Comulgar en pecado mortal es Sacrilegio, esto quiere decir que si comulgamos en este estado, cometemos aún un pecado mayor, este pecado atenta directamente al Espíritu Santo y requiere cuando se comete de acudir a un Templo Expiatorio pues solamente un Sacerdote Penitenciario puede absolver este tipo de pecados.
Recuerda que no hay pecado por más grande o grave que sea que Dios no te perdone. Cristo con amor te espera en el confesionario como el Padre al hijo pródigo para perdonarte tus faltas, siempre y cuando, estés sinceramente arrepentido y con un propósito firme de ser un verdadero y digno Hijo de Dios.
La Virgen del Rosario del Pozo, en su 4º Mensaje dejado en Sabana Grande, P.R., nos da una señal para saber donde está Ella, diciéndonos: “… donde yo esté pediré oración, pediré penitencia con especial atención al ayuno y pediré mucho sacrificio. Sobre todo pediré un amor especial a mi Estrella Mayor, a mi hijo la Eucaristía”.
Si nos damos cuenta la Virgen continuamente nos invita a reparar nuestras faltas aquí en la tierra, mientras estemos vivos, con un espíritu renovado de oración, sacrificio y penitencia, acompañado con ayuno frecuente y un profundo amor por su Hijo la Eucaristía. De esta forma iremos desterrando de nuestras almas el pecado y acercándonos cada vez más a Ella y a su Amadísimo Hijo Jesús.




Artículos(RSS)
Gracias por recordarnos la importancia los pasos necesarios para que aprovechemos las gracias de este importante Sacramento.
Que Dios y Su Santísima Madre los sigan bendiciendo!