Enseñanzas de la Virgen en torno al Santo Rosario

rosarioPor su contenido didáctico, muchas de las enseñanzas y hechos sobrenaturales ocurridos durante los 33 días de las apariciones se han recogido en breves anécdotas llamadas: “Escuelitas” - de la Virgen del Rosario del Pozo. Cada una de estas, transmite una enseñanza profunda. Todas las acciones y  palabras de la Santísima Virgen tienen un propósito bien definido.  En las "escuelitas" la Virgen nos ha legado un gran tesoro.

Su propósito es ayudarnos a crecer en la fe en medio de momentos de confusión y ayudarnos a conocer, entender y vivir el mensaje de Su Amadísimo Hijo, Jesús.

Hay cinco escuelitas en donde Nuestra Madre del cielo pone de relieve la importancia del Santo Rosario, tanto como un Sacramental, como por su importancia como oración en sí y participación activa en el pedido de la Virgen que el cielo está esperando de todos los que vamos entrando en contacto con este mensaje.

Aún cuando todas las escuelitas se encuentran agrupadas en uno de los menús principales de la página, consideramos importante enfatizar en lo que estas anécdotas enseñan de manera particular en cuanto a esta destacada prenda de salvación...

Las cuatro prendas color marrón

La Virgen del Rosario del Pozo vino vestida con siete prendas de vestir en las cuales se resume con precisión su mensaje.  De las siete prendas, tres nos hablan de la asistencia divina (la corona de siete estrellas que simbolizan los siete sacramentos de la Iglesia, el manto que representa la protección de la Santísima Virgen a sus hijos y la túnica blanca, símbolo del sacerdocio real  de los fieles.  Las otras cuatro prendas de vestir son de color marrón como la tierra, símbolo del hombre y representan nuestra participación activa en el propósito de la Santísima Virgen.  El rosario simboliza la oración y el sacrificio.  El broche simboliza el pequeño reinado de María Santísima sobre los apóstoles de los tiempos, reinado al cual  Ella nos llama a formar parte.  El cinturón, simboliza la obediencia que debemos a la jerarquía y enseñanzas de la Iglesia.  La sandalia es símbolo de nuestro peregrinar hacia el Señor y de la diligencia, virtud que nos impulsa a obrar con prontitud para lograr el pedido de la Santísima Virgen del Rosario del Pozo.

El rosario escondido

Como tantas veces, uno de los 33 días de la aparición, la Santísima Virgen iba en peregrinación con los niños.  Todo el lugar era un cañaveral y había mucha paja sobre la tierra.  Un hombre incrédulo del pueblo vecino de Yauco escondió un rosario entre la paja en el camino por donde iban a pasar los niños, pues quería comprobar si era verdad que la Santísima Virgen iba con ellos, ya que si así era, Ella no iba a pisar el rosario.

Cuando los niños, fueron acercándose al lugar donde estaba el rosario escondido, la Santísima Virgen se detuvo y pidió a los niños que buscaran el rosario que se encontraba escondido bajo la paja e identificando a su dueño, les pidió que se lo entregaran y continuó su trayectoria. Este hombre lloró amargamente su falta de fe y, desde ese momento hasta el día de su muerte, no dejó de rezar el santo rosario. Fueron muchas las pruebas que una y otra vez la Santísima Virgen dio para  demostrarnos  la realidad de su presencia en aquel lugar.

El rosario bendito

Durante los días en que la Virgen se estuvo apareciendo a Juan, Ramonita e Isidra en 1953, una multitud seguía continuamente a los niños videntes que caminaban siempre detrás de la Virgen.  La gente no los dejaba tranquilos.  Frecuentemente les daban rosarios, estampas y otros objetos  para que la Virgen los bendijera.

Para ese tiempo hubo una peregrinación a Roma y mucha gente trajo rosarios con cuentas de madera muy grandes.  Una señora pasó el rosario que traía por encima de la gente para que la Virgen lo bendijera.  Juan Ángel tomó el rosario y lo presentó a la Virgen. Siempre que la Virgen le hablaba, Juan Ángel bajaba la cabeza escuchando lo que la Virgen le decía.  Luego preguntó: "¿De quién es este rosario?" Nadie se atrevió a contestar.
Y entonces Juan Ángel dijo: "Dice la Virgen que está ya bendito por el Papa."
Entonces la señora gritó emocionada: "Sí, es verdad, yo acabo de venir de una peregrinación a Roma."

La Virgen nos enseña a través de este suceso que en el mundo de Dios, del cual Ella es parte, todo se sabe; no existe nada que podamos ocultarle.  Dios conoce nuestros actos, nuestros pensamientos, lo conoce todo.  Con esta enseñanza la Santísima Virgen también reconoce ante los hombres el poder apostólico y la validez de la bendición papal.

El rosario iluminado

Uno de los 33 días en que la Santísima Virgen se estuvo apareciendo Juan Ángel le prometió que rezaría el Rosario todos los días de su vida.  Luego de los 33 días de las apariciones, una noche Juan Ángel se recostó y, sin querer, se durmió sin rezar el Rosario.  Lo sorprendente fue que a las pocas horas se levantó sobresaltado y, sin saber por qué, caminó hacia la pequeña sala de su casa.  Allí, sobre una mesita, se encontraba el rosario que la Virgen llevaba siempre entre sus manos, rosario cuyas cuentas eran como pequeños luceros que estaban unidos sin que nada los sujetase. Sin embargo, Juan pudo notar que a diferencia a cuando la Virgen lo llevaba en sus manos, aquellas cuentas estaban todas apagadas. Entonces, lo tomó en sus manos y comenzó a rezar.  Para su sorpresa, al rezar el primer Ave María, una cuenta del rosario se iluminó y luego, al rezar la segunda Ave María, otra cuenta se iluminó.  Así, entusiasmado terminó de rezar el rosario, quedando  todas las cuentas iluminadas esparciendo su luz en todo el lugar.

La Virgen quiso enseñarnos con este hecho que cuando hacemos un compromiso con Dios, Ella nos ayuda a cumplirlo.  También nos recuerda que de nada vale llevar el rosario en el bolsillo o en el auto si no se utiliza para rezarlo.

También la Santísima Virgen quiso mostrarnos con este suceso, la importancia del rezo del Rosario diariamente.  La Virgen nos está diciendo que cada vez que hacemos un esfuerzo por cumplirrezando_rosario con la oración y el sacrificio, ese esfuerzo se convierte en luz que despeja las tinieblas del mundo.

En el tercer mensaje dejado por la Santísima Virgen se nos pide el rezo del Santo Rosario todos los días.  El rosario es nuestra prenda de salvación. De ahora en adelante cada vez que recemos un Ave María del rosario, en el mundo de Dios es como si una cuenta de nuestro rosario se iluminara, una cuenta de luz se enciende en nuestra alma y en nuestro corazón, que también iluminará a todos a nuestro alrededor.

La Virgen pide el rezo de siete rosarios

Durante los días de la aparición, muchas fueron las enseñanzas que dio la Santísima Virgen a los tres niñitos manifestando así el propósito de su visita.

Un día la Santísima Virgen hizo un pedido.  Deseaba que en aquel lugar se rezaran siete rosarios diarios, por la paz del mundo y la conversión de los pecadores, pedido que hasta el presente se ha cumplido diariamente.

Este pedido fue profético y muy significativo.  Profético porque nos anticipaba la necesidad de mucha oración por un mundo donde no habría paz y en donde reinaría el pecado, la indiferencia y el egoísmo de los hombres.  Significativo porque el número siete significa Plenitud.  Toda la aparición de la Santísima Virgen queda enmarcada dentro del número siete, recordándonos la perfección del mensaje.


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