Editorial Diciembre
Se aproxima la fiesta más esperada y celebrada de cada año: la Navidad. Y antes, como católicos, debemos transitar por un camino de espera, al cual llamamos Adviento; camino que encontrará su culminación en un pesebre donde nacerá, por amor, Dios hecho hombre.
El tiempo de Adviento es uno caracterizado por la espera gozosa del cumplimiento de profecías que anunciaban el nacimiento del Mesías, Salvador y Redentor del mundo. Al recordar estas profecías nos envolvemos en la alegría y esperanza de la Luz que nos llegará de lo Alto para despejar las tinieblas del pecado. En espíritu de oración, reflexión, arrepentimiento y penitencia será como prepararemos el corazón para conmemorar el acontecimiento de los tiempos: La Encarnación del Hijo de Dios.
Desgraciadamente y como signo del deterioro social, moral y espiritual profetizado por la Virgen del Rosario del Pozo en sus mensajes, vemos como el tiempo de Adviento y la misma Navidad son vividos con gran relajamiento espiritual por los hombres y mujeres de este tiempo. En este siglo 21, se hace más evidente la pérdida de los auténticos valores sociales y espirituales, entre ellos por ejemplo, el verdadero sentido de la Navidad. Son los regalos, las fiestas, las modas, el mucho comer y beber lo que sustituyen la reflexión y el profundo agradecimiento que debemos tener por la gran manifestación de amor que Dios nos hace al hacerse Uno con nosotros, para redimirnos y salvarnos.
Sin embargo, muchos celebran la Navidad, pero sin Dios. Celebran sin Jesús, ¡el protagonista de la Navidad! Ante esta realidad tenemos que hacer algo. El pedido de restitución del camino de la Virgen del Rosario del Pozo, no es otro que volver al origen, en este caso significa dar a la Navidad su verdadero sentido. Es por esto que les invitamos a que vivamos este Adviento con sentido de restitución, dejándonos guiar por nuestra Madre María, quien es el mejor modelo de Adviento que nos propone la Iglesia. Hagamos de este tiempo una oportunidad maravillosa para enmendar nuestras vidas, preparándonos en oración, viviendo las virtudes de la Virgen y teniendo una disposición amplia a la penitencia y al sacrificio para recibir la Navidad con corazones transformados por la gracia de Dios.
Tomados de la mano de la Virgen del Rosario, la Purísima del Pozo, recorramos este mes de preparación espiritual, con la vista puesta en la venida de Nuestro Dios y Señor. Si así lo hacemos, experimentaremos la esperanza, la alegría de la gracia, que es alegría verdadera y conquistaremos para nosotros y los que nos rodean el verdadero sentido de la Navidad.




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Que bueno que hay personas, que guiados por Nuestra Santisima Madre, nos recuerdan el Verdadero Camino y que dichosos nos sentimos cuando nuestro corazon asi lo reconoce.
Que nuestros peque~os sacrificios sean ofrecidos con alegria y con fe para que adornen el Pesebre de Nuestro Salvador, cada cual en su condicion.
Que tengan todos una FELIZ NAVIDAD!!
Muy bien por tu comentario Edith! Y muy buenos tus consejos para vivir un Adviento aprovechando la gracia de Dios al máximo para prepararnos al Nacimiento de Su Hijo, de Nuestro Señor Jesús en nuestro corazón!
El tiempo de ADVIENTO, es uno muy bueno para prepararnos, ha recibir Aquel que ha de nacer en el tiempo señalado...
Tenemos que preparar nuestro "pesebre interior"...esta época el mundo la usa para limpiar las casas, cambiar la pintura, comprar muebles nuevos, comprar ropa, o sea comprar, comprar y comprar... No digo que no se limpie, siempre hay que hacerlo...
Cuando hablamos sobre el Adviento, hay que verlo desde otro punto de vista, de tu interior, de mi interior...Imaginense!.. que vamos a recibir a un ser querido que hace tiempo no vemos, hacemos todo lo posible por tener todo en orden, listo, verdad que sí?
Pues imaginense! VA A NACER "EMMANUEL" el hijo de Dios, Dios hecho hombre, deseo que cuando toque a la puerta de mi corazón, de mi alma...estar esperándole...Debe respirarse alegría por todos lados...que lo que respires te hable de El...
Como puedes lograrlo?...
Primero, haz un examen de conciencia profundo...mira donde has fallado, no dejes nada escondido (recuerda que todo debe estar limpio, impecable)
Segundo, ve a hacer una buena confesión...
Tercero, visita el Santísimo
Cuarto, participa de la Eucaristía, todos los días si puedes hacerlo
Quinto, ofrece durante este tiempo alguna mortificación...no te cuesta nada, al contrario ganas mucho para tu alma...en mi caracter personal, durante Adviento no como carne, solo hago una comida al día.
Nosotros estamos capacitados para hacer muchas cosas que agradan a Dios, muchas veces el factor "miedo" hace la diferencia... Una persona puede en vez de tomarse una taza de café, no hacerlo y a cambio ofrecerlo para la salvación de las almas... son cosas sencillas, nuestro ego hace la diferencia y la negación. O en vez de tomar tantos refrescos, vamos por este tiempo a no tomarlo y utilizar el dinero para muchas causas que carecen de lo necesario para vivir...
Tenemos que aprender a dar; más no de lo que nos sobra...sino de lo que tenemos... La Santísima Virgen del Rosario nos invita a vivir un verdadero adviento, que busquemos el verdadero sentido de esta época...
Así que preparemos bien nuestro "pesebre" para que cuando nazca el Niño Jesús" encuentre un lugar en tu interior digno para recibirle...
Dlmdm
Edith