El Sexto Mensaje de la Virgen del Pozo en Navidad

Epifanía-nacimientoEstamos en Navidad, es una época hermosa, porque evoca el acontecimiento más importante de la historia de la humanidad: la Encarnación del Hijo de Dios. ¡Dios mismo hecho hombre, por amor a todos nosotros! Y fue en una época como ésta cuando sucedió; todo está consignado en las Sagradas Escrituras. Por los siglos de los siglos, este acontecimiento ha transformado los corazones de millones de almas, ha inspirado a músicos, poetas, pintores, escritores, en fin, el Nacimiento del Hijo de Dios en Belén es parte de la historia y de la cultura universal de la humanidad.

Sin embargo, actualmente, la forma en que se celebra la Navidad no es nada espiritual, se aleja mucho de su origen y propósito… Es entonces, cuando al repasar una parte del sexto mensaje, que dejara la Virgen del Rosario en Sabana Grande, Puerto Rico, durante los días de sus apariciones en 1953, que nos damos cuenta que cada vez se agudiza la realidad de la que habla la Virgen en cuanto al adormecimiento e insensibilidad de los seres humanos. Veamos:"…La humanidad se sumerge en el mundo del placer, en el materialismo, en los vicios, en las comodidades y los seres humanos se adormecen y no visualizan ni sienten la vida espiritual.  Hasta los que dicen ser fieles seguidores de mi Hijo Jesús se han llenado de indiferencia y han perdido la fe. El humanismo y el sentimentalismo mundano han reemplazado el amor a la vida sobrenatural y espiritual. Se ha perdido la esperanza en la verdadera vida, la vida eterna…”

Todo ese “humanismo y el sentimentalismo mundano” del que nos habla la Virgen es el que precisamente brilla en tiempos como este. Estamos viviendo unas Navidades paganizadas por el placer y el materialismo. Es totalmente contrario a lo que debe ser. Estas son fiestas de alegría espiritual. En Navidad, debemos posar nuestros ojos sobre el pesebre para pedir la virtud de la humildad y no sobre los escaparates de los centros comerciales; abrir para dar al necesitado,  no sólo nuestros armarios sino nuestros corazones, y esto, “hasta que duela”, como decía la beata Madre Teresa de Calcuta.

Tanto que habla del amor y del perdón en Navidad,  y basta con que,  en las fiestas, se comience a consumir alcohol y éste a hacer sus efectos para que la gente (que dice quererse) empiece a ofenderse “en Navidad”.  Pues, en su sexto mensaje la Purísima del Pozo dice: “…Les llamo a que se alejen de los odios, de los rencores, de los resentimientos, de las venganzas inútiles, de las envidias y de todo egoísmo…”. En Navidad se habla del amor “Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna” (Jn. 3, 16). El es “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn.14,6), por eso se habla de amor y perdón en Navidad. Sin Jesús en el corazón, no se celebra Navidad.

Navidad renueva el mensaje de salvación de Nuestro Señor Jesús, esta vez lo vemos desde el madero de la cunita del pesebre y después lo veremos con el madero de la cruz. La Santísima Virgen, una vez más nos dice: “Crean en el nombre de mi Hijo Jesús y ámense unos a otros” (sexto mensaje); por eso en esta época, podemos tener una verdadera conversión del corazón.

Eso es la Navidad, donde nació el amor… por último, la Purísima del Pozo nos dice siete veces: “Plenitud y mi Promesa; restitución del camino”. Lucha para que se cumpla la promesa de salvación en ti y restituye tu Navidad… también tu vida, estás a tiempo.

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