Juan Pablo II se flagelaba

Esta es una noticia sumamente edificante para aquellos que buscan crecer espiritualmente y cumplir con seriedad el pedido de santidad que nos hace nuestro Señor Jesucristo: “Sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo” (Mt.5, 48).

El pasado martes 26 de enero durante la presentación del libro “Por qué es un santo”, en Roma, Monseñor Slawomir Oder, principal promotor para la canonización de Juan Pablo II y el Cardenal José Saraiva Martins,  daban cuenta de las ciertas peculiaridades de la vida ascética del pontífice que con ellas pretenden impulsar su santificación.

En el libro se confirma, por primera vez, los antiguos rumores, de que Juan Pablo II se sometía a la auto mortificación. Para emular el sufrimiento de Cristo, no sólo se sometía a rigurosos ayunos y dormía en el suelo, sino que además, se azotaba regularmente. «En su armario, entre las sotanas, tenía colgado un particular cinturón que utilizaba como un látigo», decía Monseñor Slawomir Oder, quien escribió el libro, donde se encuentran detalles jamás revelados de la vida del pasado Papa. Entre otras cosas, dice Mons. Oder que “el Papa solía hacer duros ayunos durante la Cuaresma, esto según su postulador, ‘solo comía una vez al día’. Además, dormía desnudo en el suelo como penitencia. Para que sus colaboradores no se percataran de eso el Pontífice solía deshacer la cama para simular que había dormido en ella. Sin embargo, no podía evitar que se oyeran los azotes que se propinaba ‘tanto en Polonia como en el Vaticano, e incluso en su residencia de verano, en Castegandolfo”.

El libro, además, incluye discursos y documentos inéditos escritos por Juan Pablo II, y está basado en las versiones de 114 testigos y documentos sobre la vida del Papa que fueron recopilados para apoyar la canonización. Tanto Mons. Oder como el Cardenal Saraiva dejaron claro que el pontífice todo lo hacía en un acto de fe, uniéndose a los sufrimientos de Cristo en la cruz. A una pregunta de por qué esa práctica debe ser absuelta ante la enseñanza católica de que el cuerpo humano es un don de Dios, Mons. Oder contestó (refiriéndose al libro) que: “Se trata de un instrumento para la perfección cristiana”.

Nuestra Señora del Rosario del Pozo en sus mensajes dejados en Sabana Grande, Puerto Rico, nos invita a la oración y al sacrificio; prácticas espirituales que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó con su propia vida y que practicaron todos aquellos que en nuestra Iglesia han alcanzado la santidad. Lo vemos ahora, en el caso de Juan Pablo II.

La Purísima del Pozo en su segundo mensaje nos dice: “La oración y el sacrifico serán mandatorios”; en su cuarto mensaje nos deja claro la importancia de los sacrificios cuando invita a: “vivir una vida de oración intensa dedicándose a la penitencia, sometiéndose al ayuno y abstinencia, practicando la mortificación de los sentidos”. Más adelante, en ese mismo mensaje nos da un plan de entrega y crecimiento espiritual para alcanzar la plenitud, el cual consiste, según las mismas palabras de la Santísima Virgen en:  “Imitar a mi Amadísimo Hijo; en llevar una vida disciplinada en la oración, comenzando en la mañana, al mediodía, en la tarde y concluyendo el día con el rezo del Santo Rosario; ayuno frecuente acompañado de abstinencia en el día sexto, día que los hombres han convertido en el día del pecado; vivir complacidos en una vida de alegrías sin fin, proporcionada por la gracia pese a la cruz y el sufrimiento y tener una disposición amplia a la penitencia y al sacrificio. Para ayudar a mi Hijo a aliviar el peso de la cruz, les propongo que se sometan a la autodisciplina haciéndose partícipes de la purificación de la humanidad por la mortificación de los sentidos. Todo esto culminado con la alegría de participar intensa e íntimamente de la Sagrada Eucaristía”.

Como bautizados estamos llamados a la santidad, y este llamado nos hace recorrer el camino de la negación y de la cruz; así nos dice el catecismo católico: “El camino de la perfección pasa por la cruz. No hay santidad sin renuncia y sin combate espiritual. El progreso espiritual implica la lucha y la mortificación, que conducen gradualmente a vivir en la paz y el gozo de las bienaventuranzas: ‘El que asciende no cesa nunca de ir de comienzo en comienzo mediante comienzos que no tienen fin. Jamás el que asciende deja de desear lo que ya conoce.” (CEC, 2015).

Empecemos por las pequeñas cosas, como decía Santa Teresita del Niño Jesús. Pues, “Quien es fiel en lo poco, también lo es en lo mucho” (Lc.16, 10). Aprendamos a negarnos a nosotros mismos haciendo pequeñas mortificaciones en el día a día, encontraremos muchas maneras de hacerlo. Veremos entonces, como empezaremos a crecer espiritualmente y la santidad pedida por Jesucristo no será algo imposible.

Pidámosle a la Purísima del Pozo, Nuestra Señora del Rosario, nos de la fuerza de voluntad para poner a Dios sobre todas las cosas, no filosóficamente, sino de corazón y de práctica diaria, y que nos ilumine con la luz de sus estrellas para llegar a la plenitud pedida por su Amadísimo Hijo.

1 Responses »

  1. Ya me preguntaba si nuestro LIDER MAXIMO, el Santo Padre (Juan Pablo II) llevaba una vida ascética. Internamente quería tener la certeza aunque me lo suponía, pues entiendo que no hay santidad sin llevar una vida de mucha entrega, oración y sacrificio. Y a Juan Pablo II se le notaba la santidad, era tan carismático que el mundo lo amaba y lo respetaba. Y su vida a imitación de Cristo fue una de gran heroísmo y actos extraordinarios. Me alegré tanto al escuchar las noticias en la cual se reveló que en su vida privada e íntima practicaba las mortificaciones, el ayuno, la penitencia. Me aumenta aún más mi fe. Nos confirma aún más la veracidad de los mensajes de nuestra Virgen del Pozo. Gracias por compartir esta buena nueva con el mundo cibernético. Les deseo a todos LA SANTIDAD! CER