Editorial de Febrero 2010

Cada día necesitamos más acercarnos a Dios, es por eso que nuestra Madre, la Santísima Virgen viene con mensajes urgentes a la humanidad. Mensajes que nos invitan a amar a Dios sobre todas las cosas. Tal y como lo pide en Sabana Grande, Puerto Rico, la Virgen del Rosario del Pozo, donde nos llama a tener a Dios como prioridad de vida, pero no filosóficamente, sino de corazón y práctica diaria.

Las fuertes tormentas invernarles, el terremoto ocurrido en Haití, las inundaciones de Perú y Brasil, entre otros desastres naturales, en medio de disturbios sociales y políticos, con los que comenzamos este año, nos hacen ver que las profecías se cumplen y que como dice la Purísima del Pozo en su sexto mensaje: “la tierra se convertirá en un lugar difícil y peligroso para la vida…”. Pero nosotros podemos evitar que esto suceda, pues Ella misma, en ese sexto mensaje, nos dice cómo podemos hacerlo: “Todo esto podrá ser evitado, si la humanidad se llena de fe y de amor por mi Amadísimo Hijo, Jesús…”.

En este mes comenzaremos la Cuaresma, es un tiempo ideal para, primero, meditar en el Amor que se sacrificó e inmoló por nuestra salvación, para que fuéramos felices eternamente; segundo, para renovar nuestras vidas y comenzar un proceso inmediato y sincero de conversión. La Virgen lo dice claramente: “El espera (refiriéndose a su Hijo) y yo les llamo a la conversión inmediata y sincera” (cuarto mensaje). Esta renovación o conversión no es más que el mismo pedido de restitución que la Virgen del Rosario del Pozo nos pide en sus mensajes.

Necesitamos restituirnos, las sociedades necesitan restituirse, la humanidad entera necesita hacerlo y volver a Dios, su Creador, por eso Ella dice claramente que debemos amar a Dios por sobre todas las cosas. ¿Que costará sacrificios? Sí, lo sabemos. Siempre ha sido de esa manera, fue la enseñanza de Cristo: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga” (Mt 16,24); y dijo además: “Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí” (Mat 7,13). Valorando el sacrificio de poner a Dios como prioridad en nuestras vidas, Ella nos dice en su cuarto mensaje: “Muchos, que con sacrificio pusieron a Dios como prioridad, quedarán de pie”.

Confiar es sumamente importante. Confiar nuestras vidas en manos de María Santísima, esto porque así lo quiere Dios. Así que, en estos tiempos donde la confusión, el temor y tantos sentimientos se mezclan, hagamos un alto en nuestras vidas; aprovechemos este mes de febrero, con el tiempo de la Cuaresma y vayamos al desierto (al silencio y a la sobriedad interior), y encontrémonos con ese amor de Dios que es igual al sacrificio. Allí veremos a la Purísima del Pozo a sus pies, entonces digámosle: “Purísima del Pozo, ven en mi auxilio, quédate conmigo y protégeme”.

Nosotros, por nuestro lado, haremos todo lo posible para que por nuestro trabajo, ese encuentro con el amor hecho sacrificio y la protección de la Purísima se hagan una realidad.

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