El Ayuno y sus Beneficios

El ayuno es una manera de mortificación por precepto eclesiástico o por devoción, que consiste en sustancialmente no hacer más que una comida al día, abstenerse de ciertos alimentos o de no ingerir alimento alguno.

El ayuno puede tener distintos significados para el hombre, para algunos puede ser una manera de protestar ante una situación política o social y se le conoce como huelga de hambre o puede ser practicada con fines religioso-espirituales que busquen sanar tanto el cuerpo como el alma, en este sentido el ayuno es una práctica muy antigua en la historia del hombre, tanto en oriente como occidente.

Siendo el ayuno una forma de mortificación es también una forma de purificación del cuerpo y del alma. Está comprobado científicamente que el ayunar frecuentemente es saludable para nuestro organismo por los efectos curativos que se suscitan de manera autónoma en el interior de nuestro cuerpo, se desechan toxinas y se puede alcanzar cierta armonía entre el cuerpo y la mente y propiciar un estado de equilibrio en los distintos sistemas internos. Se suscitan procesos curativos al grado de inclusive eliminar quistes o tumores benignos, aumenta la capacidad del sistema inmunitario y la mente puede llegar a un punto donde el pensar o contemplar con determinación una situación se facilita; proporciona estabilidad emocional dado que desacelera el ritmo del cuerpo, lo templa y lo mantienen alerta, por eso se puede decir que los sentidos se agudizan.

En el plano sobrenatural existen efectos que también resultan provechosos para nuestra salud espiritual. En un primer momento permite dejar abierta la posibilidad de un contacto sobrenatural siempre y cuando permanezcamos en estado de gracia, es decir en amistad con Dios, de manera que la asistencia y participación de los sacramentos es sumamente indispensable pues son el medio por el cual Cristo se comunica de manera efectiva.

En el proceso sobrenatural se pueden suscitar fenómenos místicos como la inedia, es decir, pasar periodos largos sin ingerir alimentos solamente sostenidos por la gracia de Dios, por lo que es considerada un don de origen divino. En la historia de la Iglesia numerosos santos dan testimonio de esta gracia y han podido permanecer con vida y energías durante años haciendo ayuno y sólo alimentándose de la sagrada Eucaristía. Esto es el rasgo que confirma, la relación entre un ser humano y Dios, relación que nos permite avanzar en el conocimiento de Dios y de sus misterios, a la vez que nos proporciona paulatinamente un crecimiento notable en el plano meramente natural.

El ayuno debe hacerse siempre con orden y supervisión ya que toda persona que pretende crecer espiritualmente debe tener un guía espiritual a quien confía su caminar, es una dinámica de ayuda mutua necesaria por la naturaleza de los distintos procesos que se llegan a experimentar en el ayuno.

El mensaje de restitución que la Santísima Virgen nos dejara en el Pozo de Sabana Grande en Puerto Rico, nos invita a sumergirnos en el misterio del sacrificio, es una exhortación a experimentar la presencia de Dios entre nosotros, en estos momentos de crisis y confusión.

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