Editorial Mes de Marzo
Estamos en Cuaresma, este tiempo litúrgico se nos presenta simbolizado por el desierto; desierto al que se retiró durante 40 días Nuestro Señor Jesucristo en ayuno y oración para prepararse para su misión redentora. Paradójicamente, pareciera como si la humanidad estuviera atravesando un gran desierto.
En nuestro editorial del mes de febrero hacíamos mención de las catástrofes naturales y acontecimientos sociales que estaban ocurriendo en el mundo, haciendo de “la tierra un lugar difícil y peligroso para la vida”, tal cual lo dice la Virgen del Rosario del Pozo en su sexto mensaje; entre otras cosas hacíamos alusión al terremoto de Haití, como prueba de que las profecías se cumplen. Desgraciadamente, al escribir el editorial para un nuevo mes, contemplamos con tristeza como las desgracias humanas siguen sucediendo; de manera más drástica, le tocó a nuestro hermano pueblo chileno.
Como decíamos, atravesamos un gran desierto y como en todo desierto, será probada nuestra fe. Seremos tentados como Cristo lo fue, pero ¿Podremos, como Él vencer las tentaciones del poder, los placeres y el dinero? La única forma de lograrlo es si seguimos su ejemplo y tomamos la determinación de que aunque estemos en el mundo no nos dejemos envolver por su sensualidad y tentaciones. Será la participación continua de los sacramentos, los pequeños sacrificios y renuncias, la oración y la vivencia de las virtudes de María Santísima los manantiales y oasis de donde nos nutriremos en medio del calor y de la sed, que no es más que la gracia de Dios y sus bendiciones.
Todo lo anterior en lo personal, pero y en cuanto a la humanidad ¿Qué pasará? Nos dice la Purísima del Pozo que muchas calamidades profetizadas por Ella pueden ser evitadas “si la humanidad se llena de fe y de amor a mi Amadísimo Hijo, Jesús…”. Se trata entonces de no perder la esperanza, de entender que así como Cuaresma (desierto) es un camino de preparación para la Pascua del Señor, de la misma manera estos tiempos difíciles y confusos (desierto para la humanidad) en que vivimos terminarán en la Civilización del Amor como le llamaba Juan Pablo II o la Nueva Comunidad, como le llama la Purísima del Pozo. En otras palabras, “Construcción y destrucción; derrota y victoria”, dice la Virgen del Pozo en su segundo mensaje o, hermosamente, en el sexto mensaje, “porque sobre todas las cosas el amor vencerá”.
Le invitamos a vivir esta Cuaresma como Jesús, con la verdadera intención con la que se adentro a esta experiencia de oración y ayuno en el desierto, la de prepararse para su Misión; quizás algunos de ustedes aún la estén buscando. Pídanle a la Nuestra Señora del Pozo, que les muestre el camino que han de seguir para que todos juntos podamos sacar a la humanidad de este gran y árido “desierto”.



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