Benedicto XVI, Una Ayuda del Cielo
Una “ayuda del cielo”, de esta manera llama la Virgen del Rosario del Pozo al Santo Padre Benedicto XVI en el fragmento de su sexto mensaje, revelado en el 2008 y donde Ella dice claramente: “La entrega y diligencia del Santo Padre, para enfatizar y llamar a la práctica de la doctrina verdadera, serán ayuda del Cielo…".
Estamos viviendo momentos cruciales para la fe; está profetizado por el mismo Cristo: “…cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?” (Lc 18,8). Esta crisis de fe y deterioro social, moral y espiritual también lo profetizó la Virgen del Pozo en su cuarto mensaje: “El deterioro social, moral y espiritual ensombrece la humanidad que puebla la tierra… Algunos sacerdotes, ministros de mi Hijo y pastores del rebaño son irreverentes al celebrar los Santos Sacramentos; por su infidelidad a su vida consagrada, su apego al dinero, la búsqueda de reconocimiento y el desenfreno por los placeres, se convierten en aliados del enemigo. Son ellos causantes de la pérdida de la fe, motivan la desunión y engendran el antagonismo y la violencia. Éstos, si no se arrepienten y comienzan una vida de penitencia, perderán su alma para siempre. Les recuerdo, hijos míos, que ellos tienen la encomienda de representar a mi Hijo en la tierra y, como cristianos, deben amarlos y ayudarlos. Ofrezcan sus oraciones y sacrificios por su conversión.”
Vemos como Ella nos alertó de lo que pasaría en nuestra Iglesia, con todas estas situaciones que están escandalizando y haciendo que muchos pierdan la fe. Por eso, en su segundo mensaje Ella dice: “Reconozcan que los pastores del rebaño también son hombres. Perdonen sus fallas, ayúdenlos, pues ellos representan a mi Hijo. Permanezcan firmes en el Verdadero Camino, en la Iglesia de mi Hijo, pues se acercan los momentos de la gran prueba.”. Para muchos, todos estos episodios de escándalos, frutos de malos comportamientos de algunos pastores de la Iglesia, representan esos momentos de pruebas de los que habla la Virgen del Pozo en sus mensajes.
Hemos presenciado con profundo dolor un ataque que los medios de comunicación secular han llevado a cabo contra el Papa Benedicto XVI. Acusaciones sin fundamentos que lo culpan de su supuesta negligencia ante los casos de pederastia cometido por sacerdotes, cuando es todo lo contrario. Quien conoce la trayectoria de quién es hoy el Vicario de Cristo en la Iglesia, sabe muy bien que cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (siendo Joseph Ratzinger) escribió documentos muy fuertes contra los malos comportamientos de los sacerdotes.
Contrario a lo que muchos piensan y otros quieren hacernos creer, el Papa Benedicto XVI tiene una profunda sabiduría, integridad, bondad, disciplina y capacidad de concertación y de visión, entre otras muchas cosas. Tenemos el Papa que ameritan nuestros tiempos, que con precisión y orden, guía la nave de la Iglesia en medio de la gran tormenta de estos tiempos, donde las filosofías anti-cristianas, el materialismo, la cultura de muerte que nos rodea y todo lo demás nos habla de la MUERTE DE DIOS, como el mismo Papa dice en sus escritos.
Podríamos decir, que el pontificado de Benedicto XVI es atacado constantemente por su determinación, sus frutos y su obrar con clarividencia. Vemos este ataque frontal desde la tempestad que siguió a su exposición en Ratisbona, el 12 de diciembre de 2006, este fue el primero de la serie. Se acusó a Benedicto XVI de ser enemigo del Islam y un partidario incendiario del desencuentro entre las civilizaciones. Justamente a él que con una lucidez y un coraje único había desvelado donde se fundamenta la raíz última de la violencia, en una idea de Dios mutilada por la racionalidad, y que luego había dicho también cómo vencerla.
Estas acusaciones atropellan justamente al hombre (Benedicto XVI), que ha hecho más que nadie, en la jerarquía de la Iglesia, para sanar estos escándalos. Vemos por ejemplo, en la carta pastoral del 19 de marzo pasado, donde el Papa le impone a la Iglesia de Irlanda ponerse en estado penitencial, ante todos los hechos vergonzosos sucedidos allí.
La gran paradoja es que siendo Benedicto XVI, quien tiene la “gran visión” de lo que está sucediendo en esta época y quien defiende la verdad siendo la “voz que clama en el desierto”, ahora se le quiere quitar la palabra. La Purísima del Pozo en su sexto mensaje nos alerta sobre una trama tenebrosa en contra del Papa y de la Iglesia: "…se deberá reforzar la seguridad para el Santo Padre; cuiden el día de la fiesta que celebra la venida del Ángel. Gente maligna, que va en contra de la fe, planifica la obscuridad en la Iglesia…".
Son tiempos de definición, donde la valentía, el amor y la fe a nuestra Santa Madre Iglesia nos harán héroes de estos tiempos. Debemos unirnos en oración y pedirle a la Virgen del Rosario del Pozo, Madre del Verdadero Camino hacia el Padre por el Papa Benedicto XVI, para que cumpla a plenitud la Misión para la que Dios le escogió, aún en medio de la prueba y la persecución; pero también por todos nosotros para que nos mantengamos fieles y firmes en todo momento y sepamos defender a nuestro Papa, quien es una ayuda del cielo.
“Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. (Mt 5,10)



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