Editorial de Junio
Este mes, nuestra Iglesia Católica, Madre y Maestra, clausura el año sacerdotal (2009-2010); el cual se vio marcado por miles de actos en todo el mundo, dirigidos a rezar por estos hijos predilectos de la Santísima Virgen, fortalecer esta vocación de santidad y servicio, motivar más vocaciones y sobre todo, crear conciencia de la institución del Orden Sacerdotal a todos los fieles.
Sin embargo, en el transcurrir de este año, presenciamos con mucha tristeza, escándalos provocados por el deterioro moral y espiritual de algunos pastores ministros de Cristo. Hemos visto a su Santidad el Papa Benedicto XVI actuar como un padre misericordioso ante las víctimas, pero también como uno justo y disciplinado que corrige a los suyos.
En sus mensajes dejados en Sabana Grande, la Purísima del Pozo nos habla de los sacerdotes, les sugerimos leer sus mensajes, los cuales encontrarán en una de nuestras secciones. También les invitamos a rezar por ellos, tal cual nos lo pide la Virgen en su cuarto mensaje: “Les recuerdo, hijos míos, que ellos tienen la encomienda de representar a mi Hijo en la tierra y, como cristianos, deben amarlos y ayudarlos. Ofrezcan sus oraciones y sacrificios por su conversión.”
A San Francisco de Asís, en cierta ocasión se le habló de un sacerdote que vivía con una concubina y era autor de muchos crímenes por todos conocidos; pero él se postró a los pies del sacerdote delante de los feligreses, y dijo: «No sé si sus manos son lo que él dice; pero, aunque así fueran, estoy seguro de que no pueden manchar la virtud y la eficacia de los sacramentos divinos. Más bien, como a través de estas manos descienden muchos beneficios y gracias del Señor al pueblo de Dios, las beso por reverencia de aquellas cosas que ellas administran y de Aquel con cuya autoridad las administran». Inspirado y movido por la fe, San Francisco, distingue el poder del sacerdote de sus cualidades humanas, que en nada afectan a las atribuciones conferidas por la Iglesia.
El Papa Benedicto XVI ha dicho en este mes que: "Nada jamás sustituirá el ministerio de los sacerdotes en la vida de la Iglesia", y es que Nuestro Señor Jesucristo dijo: “Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). Esa presencia de Cristo se hace real y palpable ante nuestros ojos llenos de fe en la Eucaristía, porque a través de las manos consagradas de un sacerdote, Cristo se hace presente en cuerpo, sangre, alma y divinidad, todos los días, en cualquier parte de esta tierra.
En vista del cierre del Año Sacerdotal queremos darles a conocer algunos testimonios de los Misioneros de Cristo Sacerdote, orden sacerdotal que surge como fruto de la devoción y mensaje de restitución que trajera la Santísima Virgen del Rosario del Pozo en 1953. Conocerán, a través de ellos, la rama masculina de “Obra Misionera de la Restitución”, podrán edificarse con el ejemplo de sus vidas y ofrecer sus oraciones por ellos; para esto implementaremos una aplicación para que puedan inscribirse y rezar por nuestros queridos sacerdotes.



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