Editorial Agosto 2010
Cada día vemos cómo se manifiesta la naturaleza, que actuando con furia, hiere a una humanidad que le ha dado la espalda a su Creador. Al ver con tristeza las inundaciones de Monterey en México, Pakistán, China y otros países, los incendios en Rusia, las olas de un calor abrazador o de fuerte frio polar, nos encontramos ante la penosa realidad de que las profecías se cumplen, si el ser humano no responde al llamado urgente de conversión que se le hace.
Nuestra Señora del Rosario del Pozo, nos dejó unos mensajes en los cuales, Ella como Madre, nos habla al corazón, corrigiéndonos, alertándonos, formándonos y advirtiéndonos. En ellos podemos escuchar la voz suplicante de una madre que nos habla de las posibles consecuencias de esta crisis de fe, esperanza y caridad. Crisis, que como muy bien Ella dice, en su cuarto mensaje, pasa desapercibida.
“Un gran peligro amenaza a la humanidad”. Ya estamos viviendo el peor de todos: “la muerte de Dios”, como dice el Papa Benedicto XVI; esto así, porque estamos en un mundo donde la cultura de la muerte reina, sembrando por doquier una filosofía totalmente anticristiana. Entonces, vemos por qué la Santísima Virgen nos dice en su sexto mensaje: “…La insensibilidad a lo espiritual no les deja percibir los grandes peligros que enfrentará la humanidad... Grandes sufrimientos les esperan a los pobladores de la tierra.” Ella nos está avisando, lo ha venido haciendo en sus múltiples apariciones y lo hace enérgicamente en Sabana Grande.
Todo lo que está sucediendo en el mundo son avisos preliminares de cosas aún mayores que pueden pasar si la naturaleza continúa actuando con furia; es por eso que la Virgen del Pozo nos exhorta diciendo: “…Recen el santo rosario por la paz del mundo y para que mi Hijo calme la naturaleza, pues sucederá que sobre la tierra vendrán grandes desastres y calamidades que traerán desolación. La tierra se convertirá en un lugar difícil y peligroso para la vida…” Sin embargo, como Madre tierna y amorosa, más adelante consuela nuestro corazón: “…Esto se los digo, no para atemorizar, sino para que con su entrega a mi Señor, pueda ser superado. Todo esto podrá ser evitado, si la humanidad se llena de fe y de amor por mi Amadísimo Hijo, Jesús…”
Les invitamos a que como devotos fieles de María Santísima, abramos el corazón y el entendimiento a los signos de los tiempos. Dios nos está hablando y nos está enviando avisos, debemos entender el lenguaje de Dios, sólo así podremos entender lo apremiante de la época que estamos viviendo; entonces podremos valorar las palabras de la Virgen, Purísima del Pozo, cuando, de manera personal nos dice: “No dejes apagar tu cirio, vela porque su luz ilumine tu casa”; y aún más cuando nos ofrece su promesa de protección: “Ustedes, los que habitan en mi broche, recibirán mi escudo protector”.




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