Décimo Segundo Día: Lunes 4 de mayo de 1953

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Una caravana de más de 500 vehículos de todas clases y tamaños llenos a capacidad, más centenares de personas a pie creó un serio problema de tránsito a la policía local en la carretera que conduce hacia el barrio Rincón. El teniente Mercado tuvo que poner en servicio a 10 agentes adicionales quienes tomaron efectivas medidas para preservar el orden.

El inmenso gentío creó, entre muchos peregrinos, tal estado de confusión, que hubo casos en que miembros de una familia se perdían entre la muchedumbre y eran buscados desesperadamente por sus parientes. Tal fue el caso de Justina Mateo, de Salinas, quien después de varias horas de buscar a un familiar, tuvo que solicitar los servicios de la Policía para localizarla.

Una extensa fila de peregrinos espera pacientemente su turno y a intervalos se ora a la Virgen en las inmediaciones del manantial en el Barrio Rincón mientras el servicio policiaco mantiene al público en orden para que reciban el agua, la cual esperan llevar a sus casas a cientos de kilómetros de distancia.

El anciano José Matos Rivera, de 64 años de edad, es la segunda persona que alega haber sido curado milagrosamente después de visitar el pozo de la Virgen. Apoyándose en un batón, el anciano vino desde el barrio Las Lomas de San Germán, donde reside y ayudado por varias personas llegó hasta el pozo, donde tomó del agua santificada y le frotaron el pie que él tenía enfermo desde hacía año y medio. El anciano se levantó sin ayuda y caminó por la vereda hasta la escuela, exclamando luego: “Gracias a Dios y a la Virgen, ahora puedo botar mi bastón”. Muchos quedaban asombrados por los acontecimientos ocurridos.