Noveno Día: Viernes 1° de mayo de 1953

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Todas las personas que hasta el momento han asistido al pozo han dicho que estarán de vuelta el 25 de mayo, a las 11 de la mañana, para el día del milagro.

La maestra, Josefa Ríos, dijo a los reporteros que las clases se han estado conduciendo normalmente, excepto durante el día en que ella se sintió  enferma, y que los niños concurren siempre a recibir su almuerzo al comedor escolar.

Además, la profesora de la escuela confirmó todos los detalles del relato de los niños en relación con la aparición de la Virgen alegada por ellos en las cercanías del pozo cerca de la escuela y explicó ella: “He podido notar la intranquilidad y el interés de los niños al acercarse la 11:00 de la mañana cuando dicen ellos que aparece la Virgen”.

Uno de los peregrinos que estaba es ese sitio le preguntó a Juan Ángel que si el agua de ese pozo curaba y contestó el niño: “Dice la Virgen que todo el que tome de esa agua con fe podrá curarse”.

Los peregrinos van al lugar de la aparición, llevan botellas y otros envases para llevarse el agua del manantial. Los lisiados que visitan este sitio se mojan sus partes afectadas, los que padecen del corazón se pasan el agua por el pecho, buscando medio a sus males físicos orgánicos o espirituales.

En todos sitios en este pueblo no se habla de otra cosa que no sea sobre la aparición de la Virgen y los milagros que ya se le atribuyen. Se observa preocupación e intranquilidad en los hogares, en las escuelas, en las fábricas, en las obras públicas, en las industrias y otras fuentes de trabajo donde reina la impaciencia por terminar las labores del día para ir al sitio de la aparición de la Virgen.

Todo el mundo piensa que mientras se dedican a sus quehaceres puede ocurrir algo sobrenatural de lo cual quisieran ser testigos. Desde bien temprano en la mañana hasta bien entrada la noche se prolongan las visitas de las numerosas personas de Sabana Grande y pueblos limítrofes que acuden al barrio Rincón diariamente. Centenares de vehículos congestionan la carretera que da al lugar, en la gran ansiedad de los visitantes por ver el escenario de los hechos acontecidos de la aparición de la Madre de Dios.