Tercer Día: Sábado 25 de abril de 1953

 

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El tercer día de la aparición era sábado, los niños no tenían clases y se encontraban en sus hogares. Desde muy temprano en la mañana, el niño Juan sintió deseo de ir al pocito. En aquella época las costumbres eran distintas a las de hoy día. Antes un niño tenía que pedir permiso para ir a todas partes y Juan no se atrevía a hablarle mucho a su papá. Con la que más confianza tenía era con su abuelita.

Por alguna razón inexplicable a las 11:00 de la mañana se encontró llegando al pocito y, junto con él, Isidra y Ramonita, que sintieron el mismo deseo. También llegaron otras personas que los niños nunca habían visto. La noticia había corrido como pólvora en todo el barrio y ese día hasta los reporteros se encontraban en el lugar.

Cuando los niños llegaron al pocito, sucedió lo mismo que los días anteriores, aquel silencio, aquella paz y allí de nuevo estaba aquella joven hermosa sobre su nube blanca. En aquel momento aquella joven, que se había mantenido suspendida en el aire, comenzó a descender. Se posó sobre la tierra y comenzó a caminar hacia los niños. Ellos al ver que se estaba acercando, se echaron hacia atrás, no por miedo sino por respeto. Ella al ver esto, les habla por primera vez. Comentaron los niños que su voz era preciosa. Ella les dijo: “NO TENGAN MIEDO, SOY LA VIRGEN DEL ROSARIO”. Los niños nunca antes habían escuchado una voz así.

La joven hermosa se les quedó mirando profundamente a los ojos. Se viró de espaldas, volvió a subir y desapareció como en los días anteriores. Ella estuvo apareciendo durante 33 días. Desde el 23 de abril hasta el 25 de mayo de 1953.

Ya desde el tercer día empezaron a llegar al Barrio Rincón de Sabana Grande numerosas personas afectadas de numerosos males, para invocar protección de la Virgen y obtener alivio a sus enfermedades. Todos estos seres lisiados, unos por accidente y otros con desperfectos congénitos albergaban en sus corazones la esperanza firme de recuperar su salud y tener una vida mejor.