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	<title>virgendelpozo.org - Sitio web oficial de la Misión de la Virgen del Rosario del Pozo &#187; Cuaresma</title>
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		<title>Tercera Prenda de la Pasión: La Corona de Espinas</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Mar 2011 00:29:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maruk7</dc:creator>
				<category><![CDATA[Creemos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>

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		<description><![CDATA[La corona de Nuestro Señor Jesucristo Con la corona de espinas de Nuestro Señor Jesucristo nos encontramos ante una profunda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://virgendelpozo.org/files/2010/03/corona_carrousel.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3597" style="margin: 5px" src="http://virgendelpozo.org/files/2010/03/corona_carrousel.jpg" alt="" width="300" height="160" /></a>La corona de Nuestro Señor Jesucristo</strong></p>
<p style="text-align: justify">Con la corona de espinas de Nuestro Señor Jesucristo nos encontramos ante una profunda realidad. Cristo en el Huerto de los Olivos le entregó a su Padre toda su voluntad, su libertad.  Se olvidó de sí mismo y aceptó someterse a los más crueles tormentos para lavar con su sangre la culpa de nuestro pecado y alcanzarnos así la salvación.</p>
<p style="text-align: justify">Cristo quiso restituir al hombre en todo.  El pecado le ha quitado al hombre su grandeza, su corona y lo ha coronado de vergüenza y de confusión.  El pecado lo ha deshonrado, haciéndole perder todos los derechos a los honores y a la gloria del paraíso. Nuestro Señor, al ser coronado de espinas, devolvió al hombre el derecho a volver a participar del honor y gloria del paraíso perdidos por el pecado.</p>
<p style="text-align: justify"><strong><em>"Y trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza”</em></strong> (Mt 27,29).</p>
<p style="text-align: justify">Cristo se dejó coronar con espinas por amor a todos los hombres. Por las espinas, reparó los pecados de pensamiento, especialmente el pecado de la soberbia. Reparó los pecados cometidos contra la fe.</p>
<p style="text-align: justify">Con las heridas de su cabeza quiso abrirse camino en las mentes de los hombres para restituir todas las cosas según la luz de la verdad.</p>
<p style="text-align: justify">Al estar allí humillado ante un injusto juez, quiso hacernos comprender que solamente la virtud es la que constituye al hombre como rey. A través de este sacrificio nos enseñó que la virtud es la única que es digna y capaz de gobernar y regir a los demás.</p>
<p style="text-align: justify">María Santísima, al ver a su Hijo con su cabeza traspasada por espinas, padeció en su alma lo que Cristo padeció en su carne. Por esto decimos que Ella es Corredentora porque por sus muchos sufrimientos asistió en  nuestra redención. Desde hace algunos años, en nuestra Iglesia se estudia la forma de  proclamar  un nuevo dogma, María Corredentora. La Virgen María, al pie de la cruz, por sus muchos sufrimientos podemos decir que nos dio a luz y nos recibió como Madre.</p>
<p style="text-align: justify">La Virgen del Rosario, la Purísima del Pozo, en su visita en 1953 a Sabana Grande, Puerto Rico, vino coronada con una corona de 7 estrellas que simbolizan, además de los siete sacramentos, las siete virtudes. Ella ha sido enviada por su Hijo Jesús, Rey de Reyes, para enseñarnos como restituir el orden establecido por el Padre en un mundo donde impera la violencia, el desorden, el egoísmo, la impureza, el odio y la maldad. Este orden fue perdido en el paraíso y fue restituido por el mismo Cristo con su Pasión y Muerte. Ahora queda poner todo de nuestra parte y buscar restituirnos, buscando vivir cada día las 7 virtudes que se oponen a los siete pecados capitales y así quitar la corona de espinas que nuestro Señor lleva sobre su cabeza para redimir nuestros muchos pecados. Aliviemos el dolor de nuestro Dios que se dejó coronar con espinas por nosotros. Eso pide la Virgen del Rosario del Pozo y es lo que nos ha venido a recordar.</p>
<p style="text-align: justify"><em><strong>Oración</strong></em></p>
<p style="text-align: justify"><em>Purísima del Pozo, Nuestra Señora del Rosario del Pozo, contemplando la corona de espinas que lleva tu Amadísimo Hijo Jesús sobre su cabeza, pienso en como mis pecados, mi soberbia, falta de fe y búsqueda de honores entierran cada vez más esas espinas dolorosas. Por eso, te pido que me concedas un espíritu de humildad para soportar todas las pruebas y sufrimientos que se me presentan en mí caminar. Alcánzame de Dios la gracia de perdonar a todos aquellos que me injurian.  Hazme manso y humilde de corazón, como el corazón de tu Hijo, hazme también capaz de mantener la pureza en mis pensamientos, palabras y obras, viviendo día a día en tus virtudes. Amén</em></p>
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		<title>Segunda prenda de la Pasión de Cristo: El Látigo</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 23:41:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maruk7</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Segunda prenda de la Pasión de Cristo: El Látigo de la flagelación Esta reflexión está basada en la flagelación que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong>Segunda prenda de la Pasión de Cristo:<br />
El Látigo de la flagelación<br />
</strong><br />
<a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/latigo.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3532" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/latigo-300x227.jpg" alt="" width="300" height="227" /></a>Esta reflexión está basada en la flagelación que Nuestro Señor recibió. Encontramos en la Biblia que Pilatos pronunció estas palabras:<em> </em><em><strong>“No hallo crimen en Él; por eso voy a mandar a azotarlo y darle la libertad”</strong>. </em>Sin embargo, los judíos pedían su crucifixión. Pilatos, entonces lo mando a azotar y luego se lo entregó al pueblo para que fuera crucificado.</p>
<p>Es muy probable que en la flagelación de Cristo se utilizara el látigo romano o flagelo de tres colas, con trozos de plomo o hueso en las puntas.  Los romanos tenían la flagelación más horrible e infame para los judíos pero por ley no podía aplicársele a los ciudadanos romanos. Por eso vemos que San Pablo evitó que lo azotaran alegando ser ciudadano romano. La ley romana no fijaba el número de azotes y a veces el reo moría a consecuencia de ellos.</p>
<p>Cristo fue atado a la columna y flagelado salvajemente, desde la cabeza a los pies.  El cuerpo del Salvador era una llaga sangrante de arriba a abajo. La tradición cristiana ha visto siempre en la flagelación un castigo que Cristo padeció especialmente por nuestros pecados de impureza. Esto fue solo el principio del camino hacia nuestra redención.</p>
<p><em>“</em><em><strong>Pilatos, entonces, queriendo complacer a la gente, les soltó a Barrabás y entregó a Jesús después de azotarle para que fuera crucificado.”</strong>(Mc 15,15).</em></p>
<p>La flagelación es signo de aceptación. Mucho le costó a Jesús su Pasión; en el huerto,  le pidió al Padre: “Si es posible, aparta de mí esta copa…”. Con la flagelación Cristo se entrega a la voluntad del Padre y nos da un ejemplo muy grande de obediencia; mientras era azotado con el látigo, su alma desangraba pensando en esas pobres almas que le propinaban tal cruel sufrimiento, pero a quienes El ya ha perdonado.</p>
<p>Cada latigazo traspasó el corazón de María Santísima; y hoy aún es grande su dolor. ¡Cuántos latigazos recibe Su Amadísimo Hijo Jesús de nosotros día tras día! ¿Cuándo dejaremos de azotarle con nuestra indiferencia y adormecimiento, con nuestro egoísmo, falta de compromiso, con ese pecado en el que solemos caer y que Dios ve? Cada gota de sangre, cada gesto de dolor hizo posible nuestra redención.</p>
<p>En este tiempo de Cuaresma pidámosle a la Virgen del Rosario, Purísima del Pozo, que nos de la fortaleza para aceptar y hacer siempre la voluntad de Dios. Esto es bien posible, los santos nos lo demuestran con su ejemplo de docilidad y obediencia a la voluntad de Dios, aun cuando esto les costara grandes sacrificios. Pidamos, también, perdón al Señor por tantas infidelidades que hemos cometido, El nos perdonará, como perdonó a aquellos que lo azotaron; y luchemos por alcanzar, así, una conversión inmediata y sincera.</p>
<p><em></em><strong>ORACION</strong><em></em></p>
<p><em>Madre Amadísima, Nuestra Señora del Rosario del Pozo, con profunda fe y devoción acudo a ti al contemplar los azotes que Nuestro Señor recibió con los látigos en manos de verdugos. Ayúdame a despojarme de la sensualidad que me aparta de Él; que pueda morir a mis egoísmos, a los placeres desordenados y a toda impureza. Revísteme con tu pureza y haz que sea digno hijo de la nueva estirpe, cristalino y lleno de luz, tal como fui creado a imagen de Dios para que algún día pueda retornar y compartir con Tu Amadísimo Hijo en la Morada de Padre para siempre. Amén.<br />
</em></p>
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		<title>Video de La Cuaresma</title>
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		<pubDate>Thu, 17 Mar 2011 00:40:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>
		<category><![CDATA[Videos]]></category>

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		<description><![CDATA[La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left"><p><a href="http://virgendelpozo.org/2011/03/17/video-de-la-cuaresma-2/"><em>Pinche aquí para ver el vídeo</em></a></p></p>
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		<title>El Pergamino con la Oración de Jesús en el Huerto</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Mar 2011 00:02:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maruk7</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Primera prenda de la Pasión de Cristo: El Pergamino con la Oración de Jesús en el Huerto La primera Prenda [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong>Primera prenda de la Pasión de Cristo:<em><br />
El Pergamino con la Oración de Jesús en el Huerto</em></strong></p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://virgendelpozo.org/files/2010/02/papiro_jesus1.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5018" style="margin: 7px" src="http://virgendelpozo.org/files/2010/02/papiro_jesus1.jpg" alt="" width="424" height="288" /></a>La primera Prenda de la Pasión de Cristo que vamos  a reflexionar es el Pergamino que representa aquel primer momento de sufrimiento profundo de Jesús en el huerto de Getsemaní. Nos dicen las Escrituras que El había ido allí con tres de sus discípulos: Pedro, Juan y Santiago, pero que llegado un momento, “se apartó de ellos como un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,41-42).</p>
<p style="text-align: justify">Nuestro Señor Jesús, con su propia vida nos enseñó cómo debemos seguir el camino hacia la Patria celestial. El, siempre obediente a la Voluntad del Padre, estuvo  dispuesto a cumplir su misión por sobre todas las cosas, por eso decía constantemente que  había venido para cumplir la Voluntad de su Padre. En Getsemaní, un momento tan crucial de su vida, donde El siente la resistencia de su naturaleza humana, logra vencerla y se entrega: “no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Pero ya lo había dicho antes: “Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre” (Jn 12,27).</p>
<p style="text-align: justify">Para quienes escojan seguir sus huellas, Jesucristo, con su acción demuestra que el sufrimiento será necesario, que la oración y el sacrificio son mandatorios, como nos dice la Purísima del Pozo en su segundo mensaje.</p>
<p style="text-align: justify">“Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna” (Ef 5, 9).</p>
<p style="text-align: justify">La obediencia a la Voluntad de Dios resulta muy difícil en estos tiempos, sin embargo es tan importante si queremos ser felices eternamente; sabemos que cuesta grandes sacrificios, renuncias y sufrimientos. Por eso, contamos con dos grandes ejemplos de obediencia perfecta: Jesús y María Santísima. En este orden de ideas San Pablo nos dice que: “Cristo, a pesar de ser Hijo, aprendió sufriendo a obedecer” (Hb 5,8); recordemos la respuesta pronta de la Virgen María ante el anuncio del Arcángel Gabriel: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra” (Lc 1,38).</p>
<p style="text-align: justify">La Cuaresma es un tiempo de conversión precioso y definitivo. Hagamos un esfuerzo para vivirla a plenitud, para reconocer la Voluntad de Dios en nuestras vidas. Y que por  las palabras que contiene este “Pergamino”, que son las santas palabras de nuestro Amando Redentor, podamos aceptar esa Voluntad Santa, aún en los momentos más difíciles, en los de lucha y de prueba. Vivamos en la gracia de Dios, convirtámonos y creamos en el Evangelio para que al final podamos resucitar con El y ser dignos de habitar en la Morada Eterna del Padre.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>ORACIÓN</strong></p>
<p style="text-align: justify"><em>Nuestra Señora del Rosario, Purísima del Pozo, humildemente me presento ante ti en medio de mis luchas y de mis pruebas. Permite que siempre recuerde estas palabras transcendentales que están escritas en este pergamino, primera Prenda de la Pasión de Cristo y que me recuerdan las palabras que Jesús pronunció al iniciar Su Pasión: “Padre, no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Y así confiado en Su infinita misericordia y amor, haga Su voluntad y viva teniéndolo como prioridad en mi vida, no filosófica ni superficialmente, sino de corazón y práctica diaria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><em>Permite que donde quiera que vaya sea ejemplo de obediencia a Dios y sea dócil a la acción del Espíritu Santo para lograr alcanzar una conversión inmediata y sincera. Amén</em></p>
]]></content:encoded>
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		<title>Mensaje del Papa Benedicto XVI &#8211; Cuaresma 2011</title>
		<link>http://virgendelpozo.org/2011/03/09/mensaje-del-papa-benedicto-xvi-_-cuaresma-2011/</link>
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		<pubDate>Wed, 09 Mar 2011 02:34:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Alejandro Galván</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>

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		<description><![CDATA[MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2011. “Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><strong>MENSAJE DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA LA CUARESMA 2011.</strong></p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://virgendelpozo.org/files/2011/03/bautismo2.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4996" style="margin: 7px" src="http://virgendelpozo.org/files/2011/03/bautismo2-300x215.jpg" alt="" width="300" height="215" /></a>“Con Cristo sois sepultados en el Bautismo, con él también habéis resucitado”(cf. Col 2, 12) Queridos hermanos y hermanas: La cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo litúrgico muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras especificas para que lo vivamos con el debido compromiso. La Comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con mas abundancia del Misterio de la redención de la vida nueva en Cristo Señor(cf. Prefacio I de Cuaresma).</p>
<p style="text-align: justify">1.Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando “al participar de la muerte y resurrección de Cristo” comenzó para nosotros “ la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo” (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia «los mismos sentimientos que Cristo Jesús» (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.</p>
<p style="text-align: justify">El Apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda «conocerle a él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.</p>
<p style="text-align: justify">Un nexo particular vincula al Bautismo con la Cuaresma como momento favorable para experimentar la Gracia que salva. Los Padres del Concilio Vaticano II exhortaron a todos los Pastores de la Iglesia a utilizar «con mayor abundancia los elementos bautismales propios de la liturgia cuaresmal» (Sacrosanctum Concilium, 109). En efecto, desde siempre, la Iglesia asocia la Vigilia Pascual a la celebración del Bautismo: en este Sacramento se realiza el gran misterio por el cual el hombre muere al pecado, participa de la vida nueva en Jesucristo Resucitado y recibe el mismo espíritu de Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (cf. Rm 8, 11). Este don gratuito debe ser reavivado en cada uno de nosotros y la Cuaresma nos ofrece un recorrido análogo al catecumenado, que para los cristianos de la Iglesia antigua, así como para los catecúmenos de hoy, es una escuela insustituible de fe y de vida cristiana: viven realmente el Bautismo como un acto decisivo para toda su existencia.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://virgendelpozo.org/files/2011/03/biblia_11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-5001" style="margin: 7px" src="http://virgendelpozo.org/files/2011/03/biblia_11-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>2. Para emprender seriamente el camino hacia la Pascua y prepararnos a celebrar la Resurrección del Señor —la fiesta más gozosa y solemne de todo el Año litúrgico—, ¿qué puede haber de más adecuado que dejarnos guiar por la Palabra de Dios? Por esto la Iglesia, en los textos evangélicos de los domingos de Cuaresma, nos guía a un encuentro especialmente intenso con el Señor, haciéndonos recorrer las etapas del camino de la iniciación cristiana: para los catecúmenos, en la perspectiva de recibir el Sacramento del renacimiento, y para quien está bautizado, con vistas a nuevos y decisivos pasos en el seguimiento de Cristo y en la entrega más plena a él.</p>
<p style="text-align: justify">El primer domingo del itinerario cuaresmal subraya nuestra condición de hombre en esta tierra. La batalla victoriosa contra las tentaciones, que da inicio a la misión de Jesús, es una invitación a tomar conciencia de la propia fragilidad para acoger la Gracia que libera del pecado e infunde nueva fuerza en Cristo, camino, verdad y vida (cf. Ordo Initiationis Christianae Adultorum, n. 25). Es una llamada decidida a recordar que la fe cristiana implica, siguiendo el ejemplo de Jesús y en unión con él, una lucha «contra los Dominadores de este mundo tenebroso» (Ef 6, 12), en el cual el diablo actúa y no se cansa, tampoco hoy, de tentar al hombre que quiere acercarse al Señor: Cristo sale victorioso, para abrir también nuestro corazón a la esperanza y guiarnos a vencer las seducciones del mal.</p>
<p style="text-align: justify">El Evangelio de la Transfiguración del Señor pone delante de nuestros ojos la gloria de Cristo, que anticipa la resurrección y que anuncia la divinización del hombre. La comunidad cristiana toma conciencia de que es llevada, como los Apóstoles Pedro, Santiago y Juan «aparte, a un monte alto» (Mt 17, 1), para acoger nuevamente en Cristo, como hijos en el Hijo, el don de la gracia de Dios: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle» (v. 5). Es la invitación a alejarse del ruido de la vida diaria para sumergirse en la presencia de Dios: él quiere transmitirnos, cada día, una palabra que penetra en las profundidades de nuestro espíritu, donde discierne el bien y el mal (cf. Hb 4, 12) y fortalece la voluntad de seguir al Señor. La petición de Jesús a la samaritana: «Dame de beber» (Jn 4, 7), que se lee en la liturgia del tercer domingo, expresa la pasión de Dios por todo hombre y quiere suscitar en nuestro corazón el deseo del don del «agua que brota para vida eterna» (v. 14): es el don del Espíritu Santo, que hace de los cristianos «adoradores verdaderos» capaces de orar al Padre «en espíritu y en verdad» (v. 23). ¡Sólo esta agua puede apagar nuestra sed de bien, de verdad y de belleza! Sólo esta agua, que nos da el Hijo, irriga los desiertos del alma inquieta e insatisfecha, «hasta que descanse en Dios», según las célebres palabras de san Agustín.</p>
<p style="text-align: justify">El domingo del ciego de nacimiento presenta a Cristo como luz del mundo. El Evangelio nos interpela a cada uno de nosotros: «¿Tú crees en el Hijo del hombre?». «Creo, Señor» (Jn 9, 35.38), afirma con alegría el ciego de nacimiento, dando voz a todo creyente. El milagro de la curación es el signo de que Cristo, junto con la vista, quiere abrir nuestra mirada interior, para que nuestra fe sea cada vez más profunda y podamos reconocer en él a nuestro único Salvador. Él ilumina todas las oscuridades de la vida y lleva al hombre a vivir como «hijo de la luz».</p>
<p style="text-align: justify">Cuando, en el quinto domingo, se proclama la resurrección de Lázaro, nos encontramos frente al misterio último de nuestra existencia: «Yo soy la resurrección y la vida... ¿Crees esto?» (Jn 11, 25-26). Para la comunidad cristiana es el momento de volver a poner con sinceridad, junto con Marta, toda la esperanza en Jesús de Nazaret: «Sí, Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo» (v. 27). La comunión con Cristo en esta vida nos prepara a cruzar la frontera de la muerte, para vivir sin fin en él. La fe en la resurrección de los muertos y la esperanza en la vida eterna abren nuestra mirada al sentido último de nuestra existencia: Dios ha creado al hombre para la resurrección y para la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza.</p>
<p style="text-align: justify">El recorrido cuaresmal encuentra su cumplimiento en el Triduo Pascual, en particular en la Gran Vigilia de la Noche Santa: al renovar las promesas bautismales, reafirmamos que Cristo es el Señor de nuestra vida, la vida que Dios nos comunicó cuando renacimos «del agua y del Espíritu Santo», y confirmamos de nuevo nuestro firme compromiso de corresponder a la acción de la Gracia para ser sus discípulos.</p>
<p style="text-align: justify"><a href="http://virgendelpozo.org/files/2011/03/crucificado.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-4999" style="margin: 7px" src="http://virgendelpozo.org/files/2011/03/crucificado-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a>3. Nuestro sumergirnos en la muerte y resurrección de Cristo mediante el sacramento del Bautismo, nos impulsa cada día a liberar nuestro corazón del peso de las cosas materiales, de un vínculo egoísta con la «tierra», que nos empobrece y nos impide estar disponibles y abiertos a Dios y al prójimo. En Cristo, Dios se ha revelado como Amor (cf. 1 Jn 4, 7-10). La Cruz de Cristo, la «palabra de la Cruz» manifiesta el poder salvífico de Dios (cf. 1 Co 1, 18), que se da para levantar al hombre y traerle la salvación: amor en su forma más radical (cf. Enc. Deus caritas est, 12). Mediante las prácticas tradicionales del ayuno, la limosna y la oración, expresiones del compromiso de conversión, la Cuaresma educa a vivir de modo cada vez más radical el amor de Cristo. El ayuno, que puede tener distintas motivaciones, adquiere para el cristiano un significado profundamente religioso: haciendo más pobre nuestra mesa aprendemos a superar el egoísmo para vivir en la lógica del don y del amor; soportando la privación de alguna cosa —y no sólo de lo superfluo— aprendemos a apartar la mirada de nuestro «yo», para descubrir a Alguien a nuestro lado y reconocer a Dios en los rostros de tantos de nuestros hermanos. Para el cristiano el ayuno no tiene nada de intimista, sino que abre mayormente a Dios y a las necesidades de los hombres, y hace que el amor a Dios sea también amor al prójimo (cf. Mc 12, 31).</p>
<p style="text-align: justify">En nuestro camino también nos encontramos ante la tentación del tener, de la avidez de dinero, que insidia el primado de Dios en nuestra vida. El afán de poseer provoca violencia, prevaricación y muerte; por esto la Iglesia, especialmente en el tiempo cuaresmal, recuerda la práctica de la limosna, es decir, la capacidad de compartir. La idolatría de los bienes, en cambio, no sólo aleja del otro, sino que despoja al hombre, lo hace infeliz, lo engaña, lo defrauda sin realizar lo que promete, porque sitúa las cosas materiales en el lugar de Dios, única fuente de la vida. ¿Cómo comprender la bondad paterna de Dios si el corazón está lleno de uno mismo y de los propios proyectos, con los cuales nos hacemos ilusiones de que podemos asegurar el futuro? La tentación es pensar, como el rico de la parábola: «Alma, tienes muchos bienes en reserva para muchos años... Pero Dios le dijo: “¡Necio! Esta misma noche te reclamarán el alma”» (Lc 12, 19-20). La práctica de la limosna nos recuerda el primado de Dios y la atención hacia los demás, para redescubrir a nuestro Padre bueno y recibir su misericordia.</p>
<p style="text-align: justify">En todo el período cuaresmal, la Iglesia nos ofrece con particular abundancia la Palabra de Dios. Meditándola e interiorizándola para vivirla diariamente, aprendemos una forma preciosa e insustituible de oración, porque la escucha atenta de Dios, que sigue hablando a nuestro corazón, alimenta el camino de fe que iniciamos en el día del Bautismo. La oración nos permite también adquirir una nueva concepción del tiempo: de hecho, sin la perspectiva de la eternidad y de la trascendencia, simplemente marca nuestros pasos hacia un horizonte que no tiene futuro. En la oración encontramos, en cambio, tiempo para Dios, para conocer que «sus palabras no pasarán» (cf. Mc 13, 31), para entrar en la íntima comunión con él que «nadie podrá quitarnos» (cf. Jn 16, 22) y que nos abre a la esperanza que no falla, a la vida eterna.</p>
<p style="text-align: justify">En síntesis, el itinerario cuaresmal, en el cual se nos invita a contemplar el Misterio de la cruz, es «hacerme semejante a él en su muerte» (Flp 3, 10), para llevar a cabo una conversión profunda de nuestra vida: dejarnos transformar por la acción del Espíritu Santo, como san Pablo en el camino de Damasco; orientar con decisión nuestra existencia según la voluntad de Dios; liberarnos de nuestro egoísmo, superando el instinto de dominio sobre los demás y abriéndonos a la caridad de Cristo. El período cuaresmal es el momento favorable para reconocer nuestra debilidad, acoger, con una sincera revisión de vida, la Gracia renovadora del Sacramento de la Penitencia y caminar con decisión hacia Cristo. Queridos hermanos y hermanas, mediante el encuentro personal con nuestro Redentor y mediante el ayuno, la limosna y la oración, el camino de conversión hacia la Pascua nos lleva a redescubrir nuestro Bautismo. Renovemos en esta Cuaresma la acogida de la Gracia que Dios nos dio en ese momento, para que ilumine y guíe todas nuestras acciones. Lo que el Sacramento significa y realiza estamos llamados a vivirlo cada día siguiendo a Cristo de modo cada vez más generoso y auténtico. Encomendamos nuestro itinerario a la Virgen María, que engendró al Verbo de Dios en la fe y en la carne, para sumergirnos como ella en la muerte y resurrección de su Hijo Jesús y obtener la vida eterna. Benedicto XVI</p>
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		<title>Las Prendas de la Pasión</title>
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		<pubDate>Wed, 09 Mar 2011 00:16:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Maruk7</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>

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		<description><![CDATA[La Virgen del Rosario del Pozo nos invita en su cuarto mensaje a imitar a su Amadísimo Hijo Jesús; para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/02/prendas_carrousel.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-3421" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/02/prendas_carrousel.jpg" alt="" width="300" height="160" /></a>La Virgen del Rosario del Pozo nos invita en su cuarto mensaje a imitar a su Amadísimo Hijo Jesús; para esto es necesario conocerlo, pues por ese conocimiento llegará el amor y de ahí la imitación. La Cuaresma es un tiempo litúrgico, que nos propone la Iglesia para llegar a ese conocimiento a través de la contemplación de la Pasión del Señor.</p>
<p style="text-align: justify">Por lo tanto, durante las próximas semanas, junto a la Purísima del Pozo comenzaremos un caminar hacia el Calvario siguiendo las huellas de Cristo, será un “gran Vía-Crucis”. Ella nos irá guiando para que descubramos el gran regalo del amor de Cristo que se entregó a la muerte y muerte de Cruz para redimirnos.</p>
<p style="text-align: justify">Para ayudarnos a transitar este camino el viernes de cada semana meditaremos sobre aquellos instrumentos que sirvieron, de una manera u otra para aumentar el sufrimiento redentor de Nuestro Señor. Les llamaremos “Prendas de la Pasión de Cristo”; con ellas nuestra Madre del Cielo nos irá guiando para descubrir qué debe simbolizar cada una de estas prendas de la Pasión en nuestra vida. Cada semana nos acercaremos a la Cruz de Cristo buscando nuestra conversión.</p>
<p style="text-align: justify">Junto con la Prenda de la Pasión de Cristo les presentaremos una lectura del libro de “La Dolorosa Pasión de Nuestro Señor Jesucristo” de la Beata Ana Catalina Emmerick. Además, compartiremos las escuelitas de la Virgen del Pozo, esos sucesos especiales que ocurrieron durante la aparición y que nos dejaron una enseñanza aplicable para estos tiempos.</p>
<p style="text-align: justify">Les invitamos a que el viernes de cada semana, durante este tiempo de Cuaresma nos encontremos para caminar con la Purísima del Pozo tras las huellas de Cristo y veremos en nuestras vidas el gran milagro de la transformación y del encuentro con el amor de Jesucristo Nuestro Señor.</p>
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		<title>Vía Crucis</title>
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		<pubDate>Sat, 06 Mar 2010 06:32:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Creemos]]></category>
		<category><![CDATA[Cuaresma]]></category>
		<category><![CDATA[Oraciones]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempos Litúrgicos]]></category>

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		<description><![CDATA[Durante la Cuaresma el Vía Crucis se puede hacer a parte de los viernes, cualquier día para aprovechar mejor la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/02/viacrucis.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3496" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/02/viacrucis-234x300.jpg" alt="" width="234" height="300" /></a>Durante la Cuaresma el Vía Crucis se puede hacer a parte de los viernes, cualquier día para aprovechar mejor la gracia de este especial tiempo litúrgico de preparación.</p>
<p style="text-align: justify"><strong>MEDITACIÓN INICIAL</strong></p>
<p style="text-align: justify">“Hijos míos, recorramos juntos esta dolorosa senda, recordando una vez más el sufrimiento que mi Amadísimo Hijo Jesús pasó por amor a todos los hombres. Acompáñenle en este sendero tratando de mitigar su dolor, inmenso dolor, sufrimiento profundo, causado, no por las heridas de su cuerpo, sino por la indiferencia y rechazo del hombre.</p>
<p style="text-align: justify">Sean ustedes siempre apóstoles fieles, como Juan, que permaneció a mi lado al pie de la cruz. Hoy más que nunca el mundo necesita de hombres y mujeres de mucha oración, sacrificio y penitencia, que tengan a Dios como prioridad en sus vidas y se entreguen a su servicio completamente. Hombres firmes, fieles y valientes que abrazando fuertemente la cruz acompañen a mi Hijo Jesús hacia el Calvario. Hombres dispuestos a dejar atrás los obstáculos y ataduras que les impide convertir a Dios en su prioridad de vida. Almas valientes y generosas que consuman sus vidas al servicio de Dios y de sus hermanos, siendo luz para la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify">Hijos nuevos, no tengan miedo, sigan todos unidos por el sendero que dejó trazado mi Amadísimo Hijo Jesús. Él espera que le consuelen al pie de la cruz”.</p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3595" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_1-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>I ESTACIÓN<br />
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Pilatos contestó: “¿Queréis que os suelte al rey de los judíos?”, pero los sumos sacerdotes incitaron a la gente a que dijeran que les soltasen más bien a Barrabás. Pero Pilatos les decía otra vez: “Y ¿qué voy a hacer con el que llamáis el rey de los judíos? La gente volvió a gritar: ¡Crucifícale!”<br />
Pilatos les decía: “pero ¿qué mal ha hecho?” Pero ellos gritaron con más fuerza: “¡Crucifícale!”<br />
Pilatos, entonces, queriendo complacer a la gente, le soltó a Barrabás y entregó a Jesús después de azotarle para que fuera crucificado” (Mc. 15,9-15).</p>
<p style="text-align: justify">El corazón de Jesús palpita aceleradamente. Su propio pueblo pide su condenación. Ha sido condenado injustamente. No se defiende. Entiende perfectamente que su misión está en el sacrificio de la Cruz y hacia ella se encamina. Lo acepta con humildad y alegría para cumplir con el mandato del Padre y se entrega incondicionalmente a su Voluntad. Padece en silencio las injurias de los hombres para vencer el pecado y abrirnos las puertas del cielo.</p>
<p style="text-align: justify">“Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa” (Mt. 5,11).</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_72.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3615" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_72-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>II ESTACIÓN<br />
JESÚS CARGA CON LA CRUZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Los soldados le llevaron dentro del palacio, es decir, al pretorio y llaman a toda la cohorte. Le visten de púrpura y trenzando una corona de espinas, se la ciñen y se pusieron a saludarle: “¡Salve, rey de los judíos!”, y le golpeaban la cabeza con una caña, escupían y doblando las rodillas se postraban ante Él. Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron la púrpura, le pusieron sus ropas y le sacan fuera para crucificarle” (Mc. 15, 16-20).</p>
<p style="text-align: justify">“Y Él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario que en hebreo se llama Gólgota” (Jn. 19,17).</p>
<p style="text-align: justify">Ha llegado la hora de caminar hacia el calvario. Sobre sus hombros carga la cruz donde habrá de ser crucificado. Es un enorme madero que recoge el peso de nuestros pecados. En silencio, con su corazón traspasado de dolor y todo ensangrentado, soporta los improperios de la multitud. Mientras, guarda en su alma el propósito que le mantiene de pie: “la redención del hombre.”<br />
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día y sígame” (Lc. 9,23).</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_31.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3617" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_31-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>III ESTACIÓN<br />
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Y con todo eran nuestras dolencias las que Él llevaba y nuestros dolores los que soportaba. Nosotros lo tuvimos por azotado, herido de Dios y humillado. Él ha sido herido por nuestras rebeldías, molido por nuestras culpas” (Is 53, 4-5).</p>
<p style="text-align: justify">¡Nuestros pecados son tan pesados! Jesús está cansado, agobiado y cae. Sucumbe ante el maltrato y la tribulación. Pero ante la caída reflexiona, y se levanta. Mira la multitud y se compadece de ella, olvidándose ya de su propio sufrimiento. Siente en su interior una fuerza que le anima. Humildemente se incorpora y camina con determinación hacia la meta encomendada.</p>
<p style="text-align: justify">“Se me empujó para que cayera, pero el Señor vino en mi ayuda, mi fuerza y mi cántico es el Señor, Él ha sido para mí la salvación” (Sal. 118, 13-14).</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_41.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3619" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_41-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>IV ESTACIÓN<br />
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">Simeón dijo a María: “Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción y ¡a Ti una espada te atravesará el alma!, a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones” (Lc. 2, 34-35).</p>
<p style="text-align: justify">Sólo una mirada fue suficiente, en los ojos de su madre se vio reflejado su propio dolor. Su amor de madre le permitía compartir todos sus sufrimientos. No había llanto ni desesperación, sino la amargura de ver padecer injustamente a un hijo santo. Pero ante todo estaba la voluntad de Dios. Aquel hijo de sus entrañas tenía una misión que cumplir y ella lo apoyaría en todo. La sangre derramada de su hijo serviría para dar vida a los demás.</p>
<p style="text-align: justify">“Y Jesús, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre Celestial, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre. (Lc. 12, 42-50)</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_5.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3599" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_5-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>V ESTACIÓN<br />
JESÚS ES AYUDADO POR EL CIRINEO</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, que volvía del campo, el padre de Alejandro y Rufo, a que llevara su cruz” (Mc 15, 20-21).</p>
<p style="text-align: justify">El peso de la cruz, unido a los azotes y a la corona de espinas había debilitado a Jesús. El centurión, no por caridad, sino por el temor de que se pudiera morir en el camino, requirió la ayuda de un hombre que acertó pasar por ahí.<br />
El cirineo tomó la cruz y con indiferencia la llevó pocos metros. Si se hubiera fijado en la mirada de Jesús y en la de la Santísima Virgen, que de cerca le acompañaba, hubiera comprendido la grandeza del privilegio de ayudar a Jesús en la redención del hombre y hubiera llevado la cruz hasta el final.<br />
¡Oh Madre Santísima, que acompañaste a Tu Divino Hijo hasta el Calvario, ayúdanos, para que protegidos bajo tu santo manto caminemos firmes con nuestra cruz, y que al final podamos ser crucificados con Jesús, logrando así la transformación del mundo.<br />
“Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su cuerpo que es la Iglesia” (Col. 1, 24)</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_61.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3620" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_61-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>VI ESTACIÓN<br />
LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Tan desfigurado tenía el aspecto que no parecía hombre” (Is 52, 14)</p>
<p style="text-align: justify">Entre la multitud, había unos pocos que se compadecían de Él. Viendo aquel rostro desfigurado, una piadosa mujer se acerca para enjugarlo. Pensaba que podría brindarle algún alivio a tanto sufrimiento. Jesús mirando al interior de aquella alma bondadosa, quiso recompensarla, y estampó en el paño de aquella mujer la imagen de su Rostro, la imagen del dolor mismo. Él descubrió un alma agradecida y un estímulo para seguir adelante; ella recibió la señal de que esto sucedió gracias a su gesto.</p>
<p style="text-align: justify">“Pues los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera Él el primogénito entre muchos hermanos” (Rom. 8, 29).</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_71.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3622" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_71-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>VII ESTACIÓN<br />
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS:<em> Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">Señor Jesús, tu segunda caída es reflejo de la debilidad de nuestra carne, de nuestra ingratitud como hijos tuyos. Por la desobediencia y el pecado nos hemos apartado de Ti, y Tú, con tu inmenso amor cargas el peso de nuestros pecados. Perdónanos, Señor, y bendícenos con Tu fuerza para poder ser capaces de soportar humildemente, con serenidad y paciencia cuando sea perseguido, injuriado y reprimido por querer servirte. Concédenos la gracia de poder levantarnos de nuestras caídas con un corazón adolorido y un propósito de enmienda.</p>
<p style="text-align: justify">Madre de la diligencia, alcánzanos la gracia para sostener nuestra propia cruz en la plenitud de la caridad y la generosidad, para ofrecer como Jesús, todos nuestros sufrimientos, sacrificios, dolores y angustias por la transformación de la humanidad.</p>
<p style="text-align: justify">“Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridos y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma” (Fi. 5,1).</p>
<p style="text-align: justify">“En efecto, la leve tribulación de un momento, nos produce, sobre una medida, un pesado caudal de gloria eterna” (Cor 2, 4-17).</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_8.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3602" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_8-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>VIII ESTACIÓN<br />
JESÚS Y LAS PIADOSAS MUJERES DE JERUSALÉN</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Le seguía un gran gentío del pueblo y muchas mujeres que se golpeaban el pecho y gritaban por Él. Jesús se volvió hacia ellas, y dijo: “Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad más bien por vosotras y por vuestros hijos” (Cl 23, 27-28)</p>
<p style="text-align: justify">Amado Jesús mío, mujeres compasivas se acercan a Ti y lloran Tu estado desolador. Tú fijas Tus ojos de bondad y de misericordia hacia ellas, pero más es Tu angustia y Tu dolor por el peso que cae sobre la humanidad por la gran injusticia de los hombres. Por eso hoy nos repites: “No lloréis por mí, llorad mejor por vosotras y por vuestros hijos”.</p>
<p style="text-align: justify">Madre del verdadero camino, Tú que derramas lágrimas por tus hijos, por el gran peligro que amenaza la humanidad, siguiendo aquel mandato de Jesús; enséñanos a llorar los unos por los otros, por nuestros propios pecados y por los pecados de la humanidad; para que con nuestras lágrimas de amor, de arrepentimiento, alcancemos la mirada bondadosa y misericordiosa de Jesús.</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_9.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3603" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_9-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>IX ESTACIÓN<br />
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos<br />
</em>TODOS:<em> Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“No tenemos un Sumo Sacerdote, incapaz de compadecerse por nuestras debilidades, sino uno probado en todo igual a nosotros, excluido del pecado” (He. 4, 15).<br />
Señor mío y Dios mío, cómo es que el peso de nuestros pecados se convierte en una fuerza poderosa para doblegarte, obligando a Tu rostro a dar con la tierra; cual si esta pretendiera sumergirte en ella.</p>
<p style="text-align: justify">Gracias Amadísimo Jesús porque nos mostraste que el espíritu vence la carne y Te pusiste nuevamente en marcha por amor a nosotros hasta llegar a la meta final.</p>
<p style="text-align: justify">María, madre Santísima, Tú que le acompañaste en su trayectoria hasta el final, alcánzanos la gracia para interiorizar tu mensaje: “el sufrimiento será necesario”. Haz que entendamos que la oración y el sacrificio serán mandatorios, para que nuestro espíritu venza la debilidad de la carne, para que el miedo y la cobardía no nos arrastren a sumergirnos con la tierra; que nos levantemos para llegar a la consecución de la meta final, donde alcanzaremos la gloriosa resurrección con Jesús.</p>
<p style="text-align: justify">“Acercaos a mí todos los que estáis cansados y agobiados, que yo os daré respiro. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mt. 11, 28-29).</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_10.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3604" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/estacion_10-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>X ESTACIÓN<br />
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Se repartieron sus ropas echando suertes” (Lc. 23, 24)</p>
<p style="text-align: justify">Señor Jesús, verte tan maltratado y humillado me hace reflexionar. ¡Qué ingrato me siento al contemplarte así, sabiendo que lo aceptaste por mi amor y que yo a cambio no he sabido corresponder al Tuyo! “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo he de regresar a mi Creador”.</p>
<p style="text-align: justify">Señor Jesús, ayúdame a despojarme hoy de todo orgullo, vanidad y egoísmo, de todo lo que me ata al mundo; de las barreras que no me dejan amarte sobre todas las cosas y servirte como Tú mereces.</p>
<p style="text-align: justify">“Despojaos respecto a la vida anterior del hombre que erais antes y revestíos de ese hombre nuevo creado a imagen de Dios” (Ef. 4, 23-24)</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3624" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_11-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>XI ESTACIÓN<br />
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron allí a Él y a los malhechores, uno a la derecha y el otro a la izquierda. Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lc. 23, 33-34)</p>
<p style="text-align: justify">Jesús, tendido sobre la cruz, fue clavado de pies y manos en ella.</p>
<p style="text-align: justify">¡Qué desgarradora escena! Jesús como manso y humilde cordero acepta en todo la voluntad del Padre... y en estos momentos vive el inmenso dolor de ser clavado en una cruz y todo lo ofrece por nuestra salvación.</p>
<p style="text-align: justify">¡Qué amor tan inmenso y tan perfecto! Permitiste ser crucificado por nuestros pecados y nosotros continuamos crucificándote cada instante con nuestra desobediencia, con nuestra indiferencia, con nuestras ofensas, con nuestro caminar de espaldas a Tus enseñanzas, sumergiéndonos en el egoísmo, el materialismo, en el placer y la comodidad, queriendo en todo hacer nuestra voluntad.<br />
Perdónanos, Señor, y ayúdanos para que con tu gracia aceptemos ser crucificados como Tú, y así muera el hombre viejo que hay en nosotros y surja un hombre nuevo al servicio del Padre.</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_12.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3625" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_12-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>XII ESTACIÓN<br />
JESÚS MUERE EN LA CRUZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“Había allí una vasija llena de vinagre. Sujetaron a una rama de hisopo una esponja empapada en vinagre y se la acercaron a la boca. Cuando tomó Jesús el vinagre dijo: “Todo está cumplido”, e inclinando la cabeza entregó el espíritu (Jn 19, 29-30).</p>
<p style="text-align: justify">Todo se ha cumplido. La misión por la que vino a la tierra está a punto de terminar. Su misión redentora la ha consumado hasta la perfección.</p>
<p style="text-align: justify">Fue llevado como un cordero al matadero y cumplió en todo momento con la voluntad del Padre. ¡Qué amor tan inmenso! Más que nunca sufre la soledad y el abandono, y hoy sigue sufriendo por la indiferencia del hombre, tiene sed de nosotros, de nuestro amor, de nuestras almas y de todas las almas que por el camino de la cruz debemos llevar hasta Él.</p>
<p style="text-align: justify">Madre Amadísima, ayúdanos para que cuando venga Dios a pedirnos cuenta de nuestra vida, hayamos cumplido a cabalidad, al igual que Jesús, la misión que Él nos confío.</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_13.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3627" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/viacrucis_13-225x300.jpg" alt="" width="225" height="300" /></a>XIII ESTACIÓN<br />
JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA: <em>Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS:<em> Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“José de Arimatea le pidió a Pilatos que le dejara quitar el cuerpo. Pilatos se lo autorizó. Él fue y quitó el cuerpo de Jesús” (Jn 19, 38). Recibe María en sus brazos el cuerpo inerte, torturado, lacerado de su Amadísimo Hijo; signo del dolor que fue necesario padecer para lograr nuestra salvación.</p>
<p style="text-align: justify">Madre Santísima, concédenos la gracia de que al terminar nuestros días y después de haber cumplido fielmente nuestra misión de apóstoles, puedan también nuestros cuerpos reposar en Tus brazos.</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/sepultura1.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3629" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/sepultura1-238x300.jpg" alt="" width="238" height="300" /></a>XIV ESTACIÓN<br />
JESÚS ES SEPULTADO</strong></p>
<p style="text-align: justify">GUÍA:<em> Te adoramos oh Cristo y te bendecimos</em><br />
TODOS: <em>Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo y a mi pecador.</em></p>
<p style="text-align: justify">“José de Arimatea se llevó el cuerpo de Jesús y lo envolvió en una sábana limpia, después lo puso en el sepulcro nuevo, excavado en la roca; luego hizo rodar una gran piedra hasta la entrada del sepulcro y se fue” (Mt.27, 59-60)</p>
<p style="text-align: justify">El sepulcro no debe ser motivo de tristeza, debe ser motivo de esperanza, ya que no es un término, sino el principio de una vida nueva, eterna y verdadera. Por lo tanto, la muerte no es el fin de la vida, sino su plenitud. Vivir no es caminar hacia la muerte, sino un peregrinar hacia Dios.</p>
<p style="text-align: justify">Oh Santísima Virgen María, que acompañaste a Tu Divino Hijo hasta el sepulcro, para luego llorar Tu soledad, haz que nada ni nadie nos separe de Tu amor, para que en la hora de la prueba, nuestro corazón no dude, ni desfallezca. Ayúdanos a ser fieles y a perseverar hasta la muerte.</p>
<p style="text-align: justify"><em>Padre Nuestro, Ave María y Gloria.</em></p>
<p style="text-align: justify"><strong>MEDITACIÓN DE JESÚS</strong></p>
<p style="text-align: justify">“Hace apenas unos instantes han vuelto a vivir el misterio envuelto en mi Pasión y Muerte, al contemplar cada una de esas catorce estaciones, han sentido tristeza, dolor se han hecho partícipes de mis sufrimientos.</p>
<p style="text-align: justify">¡Si verdaderamente supieran los sufrimientos que he padecido y sigo padeciendo por todos los hombres! Soporté el suplicio sin ninguna queja. En mí había un sólo pensamiento - estoy salvando a mis pequeños- para eso había venido. ¡Con cuánto amor he dado la vida por todos ustedes!</p>
<p style="text-align: justify">Sin embargo, sabía que mi sacrificio no sería apreciado por muchos hombres. ¡Cuánta indiferencia!, la indiferencia hiere mi corazón más cruelmente que la lanza que lo atravesó. El sacrificio de mi vida no ha podido ablandarles.</p>
<p style="text-align: justify">Sus corazones son duros como la roca y sin embargo derramé mi Sangre en ellos. Fueron salpicados por ella y ni siquiera se han dado cuenta.</p>
<p style="text-align: justify">Por eso en estos tiempos he mandado a mi Santa Madre para alertarles. Hay que sacar al hombre de su indiferencia, tienen que volver a los caminos de Dios. Ustedes han sido elegidos para esto, por lo tanto, espero mucho de ustedes. Quiero almas a mi imagen. Ustedes no han sido elegidos en vano, respondan generosamente a esa elección.</p>
<p style="text-align: justify">Tengan fe de conseguir todas las cosas que pidan en oración y se les concederán, formen un ejército invencible bajo la suave y dulce dirección de mi Madre, y con la fe y el amor vencerán al enemigo.</p>
<p style="text-align: justify">Les pido que no escatimen sus esfuerzos. El mensaje tiene que ser conocido. Vívanlo, conviértanse en llamas vivas de amor y con su ejemplo y vivencia serán mis testigos a donde quiera que vayan.</p>
<p style="text-align: justify">Sigan su caminar de la mano de mi Madre, entréguense cada día más a mi servicio y, si así lo hacen, algún día podré decirles a cada uno de ustedes: “Venid benditos de mi Padre al lugar que les he preparado”.</p>
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		<title>La Mortificación</title>
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		<pubDate>Wed, 03 Mar 2010 16:43:10 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La mortificación resulta ser un medio por el cual podemos acceder a un conocimiento y comprensión de los misterios de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/mortificación.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3571" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/mortificación-300x110.jpg" alt="" width="300" height="110" /></a>La mortificación resulta ser un medio por el cual podemos acceder a un conocimiento y comprensión de los misterios de Dios, de las relaciones que se suscitaron y siguen acaeciendo entre los hombres y el esfuerzo por contactar y estar en la presencia del Creador. Ciertamente el mensaje que la Madre de Dios nos dejó en su manifestación en Sabana Grande, Puerto Rico, habla de un “aliviar el peso de la cruz”, por la mortificación de los sentidos de manera libre y voluntaria por parte nuestra ya que Nuestro Señor Jesucristo sufrió y sigue sufriendo por nuestras infidelidades e indiferencia ante el mensaje de redención.</p>
<p style="text-align: justify">Es la mortificación la respuesta para nuestros tiempos, la negación de nosotros mismos es una ecuación que se presenta como amor igual a sacrificio. La mortificación es la oportunidad de crecer como seres humanos, es la oportunidad de acceder a la plenitud de Cristo.</p>
<p style="text-align: justify">Son innumerables los textos bíblicos que fundamentan la mortificación como un evidente pedido y recomendación de parte de Dios, es la formula única que nos presenta el sacrificio en la cruz, perpetuado en la celebración de la Santa Misa.</p>
<p style="text-align: justify">La mortificación significa darle muerte a una dimensión de nuestro ser que nos impide acceder a la presencia de Dios, esa dimensión que heredamos de nuestros primeros padres, ese pecado original que nos dejara la concupiscencia como algo inherente al hombre, y que en realidad tenemos que vencer. La mortificación pone así orden a nuestro ser en todo sentido. Una persona mortificada entra en un proceso de purificación de los sentidos tal, que a medida que avanza en esta práctica, los sentidos se desarrollan de manera notable, puedes captar con mayor sensibilidad los acontecimientos que nos rodean, incluso puedes transformar lo negativo en positivo, en cosas agradables a Dios que repercuten en un beneficio para la humanidad ya que una persona mortificada es una persona que desarrolla sentido de responsabilidad por su sociedad, cumple con sus obligaciones de cada día, se esfuerza de tal manera que ejerce dominio de sí mismo y por ende produce de manera paulatina el orden establecido por el Padre, regresa los valores del reino de Dios para que sean de nuevo la norma de vida entre los hombres.</p>
<p style="text-align: justify">Es también un medio de preparación para participar plenamente de los sacramentos de la Iglesia, es el canal de gracia que se abre para que Dios mismo actúe en nosotros, ya que por la mortificación buscamos a Dios y no a nosotros mismos y nos proporciona la capacidad de ser santos por el simple hecho de ser canales de gracia para otros.</p>
<p style="text-align: justify">Se practica de diversas maneras y atiende a distintas problemáticas y circunstancias. La forma más  concreta es dominar los sentidos de manera que, o les podemos exigir más de lo que normalmente aceptan o podemos negarles lo que resulte placentero, de esta manera reforzamos notablemente nuestra voluntad y fortalecemos indudablemente cada sentido haciendo que desarrollen capacidades nuevas o que vuelvan a experimentar sensibilidad.</p>
<p style="text-align: justify">Toda mortificación debe hacerse por amor a Dios, nunca para exaltar el ego o figurar como atletas de la mortificación, además de reflejar un espíritu de servicio siempre listo para atender las necesidades de los demás. Prácticamente es un elemento clave en la construcción de la sociedad del futuro, la nueva estirpe, pues los elementos como la negación del yo, ordenan y moderan nuestras malas inclinaciones y nos llevan a dominar el amor propio y desordenado son la garantía de la construcción de una nueva civilización y el signo de restitución que necesita la humanidad.</p>
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		<title>La Conversión</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Mar 2010 08:02:27 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[La Iglesia siempre nos ha presentado la Cuaresma como un tiempo propicio para la conversión, para hacer cambios importantes en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/juan_bautista.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3562" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/03/juan_bautista-222x300.jpg" alt="" width="222" height="300" /></a>La Iglesia siempre nos ha presentado la Cuaresma como un tiempo propicio para la conversión, para hacer cambios importantes en nuestras vidas que conlleven romper con  todo aquello que nos aleja de Dios, despojándonos de nuestros egoísmos, volviendo a la gracia, en algunos casos o permaneciendo en ella, en otros.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando hablamos de conversión hay un personaje bíblico, cuya voz clama en el desierto de la Cuaresma gritando: <strong>“¡Conviértanse!”</strong>. Es  Juan el Bautista.</p>
<p style="text-align: justify">Juan el Bautista, el precursor de Cristo, fue el último de los profetas. Los demás profetas anunciaron la venida de Jesús, del Mesías esperado siglos antes de su nacimiento. Juan vestía un manto de pelo de camello con un cinturón de cuero y se alimentaba con langostas y miel de abeja silvestre. El invitaba al pueblo a cambiar su vida y su corazón anunciando a todos que el Reino de los Cielos estaba cerca. Tuvo la misión de preparar los caminos del Señor, dando testimonio de Cristo y ayudando a los sencillos de corazón a encontrarlo, pues Cristo, el Mesías anunciado por los profetas, estaba ya entre aquel pueblo. El fue preparando los corazones mediante la predicación y la penitencia para que recibieran al Salvador.</p>
<p style="text-align: justify">Juan invitaba al pueblo a la conversión. Así mismo, nuestra Virgen del Rosario, la Purísima del Pozo, nos pide en su tercer mensaje que nos convirtamos en<strong> “la voz del camino”</strong>. El hombre que va en búsqueda de Dios tiene que mirarse y tomar la decisión de cambiar de vida, de transformarse, cambiando de conducta, rechazando las tentaciones, viviendo como Dios ha enseñado y sobre todo, proclamando con su ejemplo y santidad que <strong><em>“existe una vida sobrenatural y eterna”</em></strong>, como lo dice la Virgen del Pozo en su sexto mensaje.</p>
<p style="text-align: justify">Tenemos que morir al pecado y nacer a la vida de la gracia, por eso la conversión es sinónimo de muerte. Cristo vino a salvar a los pecadores de la muerte eterna y para esto hace falta voluntad y determinación sometiéndose a la voluntad de Dios. Ésta es la verdadera conversión, caminar por el camino estrecho de la santidad al cual nos invita la Virgen del Rosario del Pozo en esta Cuaresma siendo éste el único camino que nos conducirá a la salvación.</p>
<p style="text-align: justify">Cuando meditamos la Pasión de Cristo nos encontramos con que El sufrió toda esa crueldad por amor, para que saliéramos del pecado y comenzáramos una vida nueva, llena de esperanza. Conversión es esperanza, esperanza en nuestra resurrección, en la vida real, auténtica y verdadera que nos espera a todos, esperanza en que podemos hacer de este mundo uno de santidad, paz, justicia y amor de Dios.</p>
<p style="text-align: justify">Es por esto que el pedido de conversión de la Purísima del Pozo es tan urgente, es un pedido de Su Hijo. Ella nos dice en su cuarto mensaje: <em><strong>“El espera y yo les llamo a la conversión inmediata y sincera”</strong></em>. En este orden de ideas vemos como en los mensajes revelados hasta el momento, el pedido mayor de la Virgen es que hagamos realidad el mayor de todos los mandamientos, amar al Señor con todo nuestro corazón, nuestra alma y mente (sexto mensaje) y que nos convirtamos en hijos nuevos. ¿Y por qué habla de hijos nuevos?  Porque tenemos que salir del hombre viejo y comenzar una vida de transformación, a través de la oración, el sacrificio, el retorno a los sacramentos en particular a la Eucaristía y dedicar nuestro tiempo para servir a Dios.</p>
<p style="text-align: justify">Hagamos la determinación de cambiar nuestra vida, de comenzar tomados de la mano de María Santísima el camino de la transformación. Vivamos las virtudes como Ella nos pide y veremos cómo nos llenamos de una alegría inexplicable. Es la alegría de la gracia que nos hace partícipes del pedido de María Santísima.</p>
<p style="text-align: justify">Imitemos a Cristo sometiéndonos a la voluntad de Dios y caminemos junto a la Virgen por el camino de la virtud hacia la santidad, esperando confiados esa promesa que nos hace en su sexto mensaje: <strong><em>“Prometo, que si hicieras todo lo pedido por mi Hijo Jesús y lo señalado en mis mensajes, te protegeré del maligno y de todos los males; en especial, te ayudaré para que encuentres la salvación eterna, la prometida por mi Hijo Jesús…”</em></strong></p>
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		<title>El Ayuno y sus Beneficios</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Feb 2010 07:15:12 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[El ayuno es una manera de mortificación por precepto eclesiástico o por devoción, que consiste en sustancialmente no hacer más [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify"><a href="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/02/JESS_O11.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3476" style="margin: 5px" src="http://www.virgendelpozo.org/wp-content/blogs.dir/1/files/2010/02/JESS_O11-300x214.jpg" alt="" width="300" height="214" /></a>El ayuno es una manera de mortificación por precepto eclesiástico o por devoción, que consiste en sustancialmente no hacer más que una comida al día, abstenerse de ciertos alimentos o de no ingerir alimento alguno.</p>
<p style="text-align: justify">El ayuno puede tener distintos significados para el hombre, para algunos puede ser una manera de protestar ante una situación política o social y se le conoce como huelga de hambre o puede ser practicada con fines religioso-espirituales que busquen sanar tanto el cuerpo como el alma, en este sentido el ayuno es una práctica muy antigua en la historia del hombre, tanto en oriente como occidente.</p>
<p style="text-align: justify">Siendo el ayuno una forma de mortificación es también una forma de purificación del cuerpo y del alma. Está comprobado científicamente que el ayunar frecuentemente es saludable para nuestro organismo por los efectos curativos que se suscitan de manera autónoma en el interior de nuestro cuerpo, se desechan toxinas y se puede alcanzar cierta armonía entre el cuerpo y la mente y propiciar un estado de equilibrio en los distintos sistemas internos. Se suscitan procesos curativos al grado de inclusive eliminar quistes o tumores benignos, aumenta la capacidad del sistema inmunitario y la mente puede llegar a un punto donde el pensar o contemplar con determinación una situación se facilita; proporciona estabilidad emocional dado que desacelera el ritmo del cuerpo, lo templa y lo mantienen alerta, por eso se puede decir que los sentidos se agudizan.</p>
<p style="text-align: justify">En el plano sobrenatural existen efectos que también resultan provechosos para nuestra salud espiritual. En un primer momento permite dejar abierta la posibilidad de un contacto sobrenatural siempre y cuando permanezcamos en estado de gracia, es decir en amistad con Dios, de manera que la asistencia y participación de los sacramentos es sumamente indispensable pues son el medio por el cual Cristo se comunica de manera efectiva.</p>
<p style="text-align: justify">En el proceso sobrenatural se pueden suscitar fenómenos místicos como la inedia, es decir, pasar periodos largos sin ingerir alimentos solamente sostenidos por la gracia de Dios, por lo que es considerada un don de origen divino. En la historia de la Iglesia numerosos santos dan testimonio de esta gracia y han podido permanecer con vida y energías durante años haciendo ayuno y sólo alimentándose de la sagrada Eucaristía. Esto es el rasgo que confirma, la relación entre un ser humano y Dios, relación que nos permite avanzar en el conocimiento de Dios y de sus misterios, a la vez que nos proporciona paulatinamente un crecimiento notable en el plano meramente natural.</p>
<p style="text-align: justify">El ayuno debe hacerse siempre con orden y supervisión ya que toda persona que pretende crecer espiritualmente debe tener un guía espiritual a quien confía su caminar, es una dinámica de ayuda mutua necesaria por la naturaleza de los distintos procesos que se llegan a experimentar en el ayuno.</p>
<p style="text-align: justify">El mensaje de restitución que la Santísima Virgen nos dejara en el Pozo de Sabana Grande en Puerto Rico, nos invita a sumergirnos en el misterio del sacrificio, es una exhortación a experimentar la presencia de Dios entre nosotros, en estos momentos de crisis y confusión.</p>
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