Explicación cuarto mensaje

EXPLICACIÓN DEL CUARTO MENSAJE
DE LA VIRGEN DEL ROSARIO DEL POZO

POR JUAN ÁNGEL COLLADO
(Tomado de conferencias impartidas entre 1991 y 1993)

Es una alegría bien grande estar aquí con ustedes esta noche.  Alegría porque la Santísima Virgen me ha traído, Ella lo ha querido, y alegría porque encuentro más hermanos y más almas dispuestas a la conversión diaria.  Quiero que quede bien claro que esta noche les hablaré sobre una revelación privada y que nadie está obligado a creer en revelaciones privadas según la enseñanza de nuestra Iglesia.  Les vengo a traer este mensaje por si les sirve para edificar su fe católica, para acelerar su conversión y para gloria de Dios.

Quiero saludar a todos los sacerdotes, las hermanas y a todos los que se encuentran aquí esta noche y les doy las gracias por estar presente.  También quiero decirles que no soy un experto en religión, ni en teología, soy simplemente un campesino que tuvo un regalo de nuestro Señor Jesucristo, no por merecimiento propio sino por gracia de Dios.  Dios, en toda Su misericordia, quiso que este servidor suyo tuviera el regalo de ver a la Santísima Virgen.

Vamos a hablar sobre el cuarto mensaje que dejó la Santísima Virgen en el 1953.   Sólo quería recordarles que Ella se apareció durante 33 días, del 23 de abril al 25 de mayo.  Durante esos 33 días, Ella manifestó y dejó sus enseñanzas de varias formas.  Primeramente, a través de símbolos.   De hecho, los 33 días son simbólicos de la vida de nuestro Señor y del año aproximado de la fundación de la Iglesia verdadera de Cristo.  Además, Ella dejó símbolos a través de sus palabras y a través de sus mensajes.  También manifestó sus enseñanzas a través de visiones que Ella me mostró durante esos días.  La Santísima Virgen se comportó como una educadora, como una formadora, como una maestra que le enseñaba a unos niños campesinos.  Así que la enseñanza fue muy sencilla pero muy profunda. Les rendimos muchas veces homenaje a las madres de seres importantes, de hombres importantes como el presidente de la nación.  Pero María es la Madre del Hombre Dios, es Dios mismo.  Esa es la importancia de María, la que como cristiana, hizo siempre lo que el Señor quiso, lo que el Señor le pidió.

Es necesario que quede bien claro que, para la salvación, no es necesario que ustedes crean en estos mensajes porque ya nuestro Señor Jesucristo, a través de Sus apóstoles, dejó el Evangelio y la vivencia de Su Evangelio: La enseñanza de la Iglesia.  Entonces, ¿Por qué María, una mujer tan maravillosa, una mujer tan sencilla, humilde y pequeña, pero grande porque es perfecta, porque es Inmaculada, porque no la tocó el pecado por gracia de Dios, vino a traernos unos mensajes?  ¿Por qué una mujer así, tan maravillosa, tan hermosa, tan llena de gracia y tan llena de amor por los hombres se digna venir a esta tierra y traernos mensajes, si ya Cristo dejó Su Evangelio y la Iglesia tiene los medios de salvación?  Sencillamente, porque como Madre, María, que fue de nuestra misma esencia, se preocupa por nosotros los hombres.  Ella ve cómo van caminando las generaciones a través de los tiempos, cómo aún con la venida de nuestro Señor Jesucristo los hombres cada día le dan la espalda más y más, y cómo se alejan cada día más de Dios. Ella se preocupa por sus hijos porque son muchas las almas que diariamente se pierden por el pecado, por las atracciones del mundo, de la carne, por las satisfacciones que ofrece el mundo moderno. 

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