Explicación cuarto mensaje
“...entonces habrán aceptado mi invitación a ser apóstoles de los tiempos; así serán partícipes de mi broche, de la nueva estirpe.” ¿Cuál broche? El que Ella lleva al cuello, sobre su túnica, que simboliza la nueva estirpe. Y, ¿Qué es la nueva estirpe? Resumiendo... es un llamado a una conversión auténtica, a un apostolado firme.
“Hijos nuevos, serán ustedes partícipes de la restitución hacia el Propósito Séptimo, la Plenitud de mi Hijo ahora y para siempre.” ¿Qué es el Propósito Séptimo Hemos hablado de una conversión, de una nueva estirpe. No es otra cosa que el Reino de Cristo hecho realidad viva, no de palabras como muchas veces oímos, sino en la vivencia verdadera de las enseñanzas de Cristo.
La Virgen está aquí. Lo podemos palpar. Dios está presente aquí, ahora mismo entre nosotros. No tenemos que esperar a morirnos. Las cosas sobrenaturales están entre nosotros. María está presente en sus hijos nuevos de la nueva estirpe. Está aquí ahora mismo. Podemos sentir a Dios en nuestras vidas, lo podemos sentir a nuestro alrededor palpable, auténtico... no tenemos que esperar a morirnos. Dios está con nosotros. María también, pero nosotros tenemos que darnos como Cristo se dio. Ella nos dice que tenemos que imitar a su Hijo y lo que su Hijo hizo fue darse. Así también tendremos nosotros que darnos.
“Un último consejo hijos míos, el demonio tratará de destruir mi obra y mi manifestación al mundo. Sucederá que habrá un relajamiento tal para lo divino que por doquier se hablará de mensajes vanos y superficiales. Serán muchas las alegadas apariciones. Algunas serán auténticas y otras serán obras del maligno que con sagacidad y disfraz de luz envolverá a muchos. Algunas de estas apariciones que no serán manifestaciones mías, serán respaldadas por pastores y jerarcas de la Iglesia de mi Hijo Jesús. Otras donde estoy presente, serán perseguidas y reprimidas...”
La Santísima Virgen nos dice que habrá un relajamiento para lo divino. El enemigo ha utilizado un método. Muchos señores dicen que han visto a la Virgen y que Ella les dejó unos mensajes. Entonces, esto se ha relajado de tal manera que muchos no hacen caso al mensaje de la Virgen. Inclusive, entiendo a muchos sacerdotes que llaman la atención sobre esto y están en lo correcto porque muchas veces estos mensajes de alegadas apariciones son confusión. Muchas veces es engaño del demonio y de esta manera se relaja entonces el mensaje de la Virgen.
No es recomendable buscar mensaje tras mensaje. Lo importante es aceptar el mensaje de Cristo y que nos sirva el mensaje de María Santísima sólo para que Ella nos motive a ser cristianos verdaderos. Si vamos a vivir la vida escuchando y oyendo mensajes sin hacer nada, hemos caído en el engaño del demonio, no ha sido una manifestación divina. Entonces Ella nos dice, que muchas de estas manifestaciones suyas, que son auténticas, serán perseguidas y reprimidas.
“... pero no sea esto causa de frustración y pérdida de la fe, mejor así...” Y ustedes, se preguntarán por qué María Santísima se expresa así. Porque Ella nos está invitando a ser imitadores de Cristo y en la vida de Cristo, hubo persecución y hubo represión. Los discípulos no pueden ser más que el maestro. María Santísima sabe que así es como se fortalece la fe. Por eso dice: “... mejor así”.
Entonces nace el amor verdadero dentro del interior porque así es que se prueba si somos verdaderos hijos, si somos hijos auténticos, si queremos servirle a Dios. Si mañana nos persiguen o nos dicen tal o cual cosa y salimos corriendo, entonces, no fuimos hijos probados, no fuimos hijos verdaderos. Dios mismo es quien nos prueba a través de su propia Iglesia, a través de sus propios medios. Dios nos prueba y nos santifica. Esto nos hace ir buscando más de la santidad, nos hace buscar más de Cristo. Nos hace decir: “Señor, necesito más de tu protección”. Entonces buscamos más del calor y protección de María Santísima, y de Nuestro Señor. Así protegidos bajo el manto de María nos unimos más para que esa persecución la podamos aceptar y llevar manteniéndonos firmes en la Iglesia.



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