Explicación del Tercer Mensaje
Si usted no tiene fe, si usted no cree que la Santísima Virgen se apareció, no lo crea. Sencillamente escuche el Evangelio, pero si tampoco cree en el Evangelio, entonces yo le voy a decir una cosa: ¿Qué pierde usted con servirle a Dios? Si dedica toda su vida a servirle a Dios y al final no hay nada, sencillamente vivió una vida bien buena. ¿No cree usted que está corriendo un gran riesgo, al vivir una vida sin creer, ni servir y sin responderle a Dios? Y si al final se encuentra con la gran sorpresa de que hay algo, entonces sí que le pasará algo terrible. Entonces sí que lo habrá perdido todo. Y lo que hoy es risa para usted se convertirá en un crujir de dientes. Yo no soy nada, ni nadie, pero les digo que el cielo y la tierra pasarán, pero las palabras de Cristo no pasarán; y ni un solo hombre escapará de presentarse ante Dios, ni uno solo. No habrá ni una sola persona que quede exento de enfrentarse ante el rostro de Dios, en el momento de su muerte.
Lo importante de este mensaje es que estemos alerta, pues si no respondemos puede que la humanidad se reduzca a un mínimo tan y tan pequeño que todo tenga que comenzar de nuevo. Es verdad que, tal vez, continentes completos desaparezcan; que millares y millones de hombres desaparezcan. Pero desde el punto de vista de la salvación y de la gracia, lo más importante es lo que nos dice la Santísima Virgen: Que oremos y que recemos el Santo Rosario por la conversión de todos los hombres, incluyéndonos a nosotros mismos, que oremos por nuestra conversión, que debe ser diaria y contínua.
"Protéjanse debajo de mi manto y vivan en mis virtudes."
La Santísima Virgen menciona las virtudes una y otra vez en sus mensajes. Estas son la humildad, generosidad, castidad, paciencia, templanza, caridad y diligencia. Como hijos nuevos, apóstoles de este tiempo, Ella insiste en que vivamos las virtudes para alcanzar la santidad. Y sobre todo pide diligencia pues nos movemos y trabajamos por todo menos por las cosas de Dios.
Luego nos dice:
"Plenitud es lo que quiero porque así me lo ha encargado mi Hijo."
Ella no ha venido por su propia voluntad, sino por encargo de su Hijo, por voluntad de nuestro Señor Jesucristo.
"Plenitud y mi promesa; restitución del camino."
En estas palabras se encuentra el misterio de la visita de María Santísima. La Santísima Virgen viene a traer la restitución del camino, y si hay que restituirlo es porque anda al revés.
En definitiva, muchas veces vamos detrás de los mensajes de la Santísima Virgen buscando lo profético, queriendo saber lo que va a pasar mañana. Desafortunadamente, esto se convierte en árbol sin fruto, porque leemos el mensaje como si fuese el horóscopo. María Santísima no viene a traernos unas profecías para satisfacer nuestro ser, para que todos sepamos que es lo que va a pasar mañana. Ella viene a alertarnos para llevarnos a la transformación. No nos servirá de nada el ir de santuario en santuario, de aparición en aparición, para escuchar los mensajes de la Santísima Virgen, sino comenzamos a responder a su mensaje, que en definitiva es el llamado a la transformación. El espíritu es más fuerte que la carne y nosotros podemos hacer un esfuerzo y salir de donde estamos sumergidos.
Este mensaje no es para uno sólo, sino para todos. La Santísima Virgen nos llama a caminar en esa dirección.María nos hace un llamado a cada uno, a los sacerdotes, a los obispos y a toda la Iglesia de Cristo. Ella nos llama a penetrar en el misterio de la conversión.
Vamos a hacer un llamado a todos los que rezan el Rosario. Vamos a rezarlo por nuestra conversión, por la de nuestras familias y de nuestros amigos. Para el que comienza por primera vez, el rezo de tan sólo un Padre Nuestro y diez Ave María, puede que le sea un gran sacrificio. Pero los grandes hombres a través de los tiempos han triunfado porque se han sometido al sacrificio. Y la Santísima Virgen pide oración, penitencia y sacrificio. Les invito a que ayunen los viernes pidiendo por la conversión propia y la de los demás.Ofrezcamos un pequeño sacrificio. A los que han ayunado antes, les invito que ayunen el día entero a agua solamente, a los que nunca han ayunado que escojan una de las tres comidas y ofrezcan ese sacrificio por la conversión de la humanidad.
Los hombres, nunca quieren comprometerse. Recuerden: No se da ninguna reacción si antes no se ha llevado a cabo alguna acción. Lo importante es esforzarnos por las cosas de Dios. Rompamos la barrera del no comprometernos con Dios y hagamos nosotros un compromiso interno con la Santísima Virgen. Hagamos un compromiso interior, de nosotros mismos, no público, ni con nadie. Hagamos un compromiso con María Santísima, prometiéndole que todos los días de nuestra vida rezaremos el Santo Rosario. Vamos a motivar a nuestros familiares, amigos, hermanos y a toda nuestra comunidad a rezar el Santo Rosario. Unamos nuestros corazones en una súplica, pidamos la misericordia de Cristo Nuestro Señor.
El futuro material y espiritual de toda la humanidad está en nuestras manos. En las manos y en el corazón de cada uno de nosotros. Respondamos a este llamado que María Santísima nos está haciendo urgentemente.



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